Además tienen 5 hijos y una es abuela. La boda de Cristina (42), presa por robo agravado, y Dora (48), quien está en libertad, se realizó en el penal de El Borbollón, ante otras internas, amigas y familiares. Había prensa mendocina y nacional.

Las primeras lesbianas que se casaron en la cárcel local llevan 23 años juntas

Por UNO

Por Soledad Segade[email protected]

El video de la ceremonia

“Estaba tomando mate en el patio, en recreación. Hablaba por teléfono con ella y me dijo ‘mirá, estoy saliendo de la Casa de Gobierno’. Yo pensé que por un trámite por los chicos o algo parecido y me dice ‘no, gorda, mi amor, el 12 de mayo nos casamos a las 11 de la mañana’ y se me cayó el mate, quedé shokeada”. Así recordó Cristina Díaz, de 42 años, el día en que Dora Casella, de 48, la anotició que se casaban luego de 23 años juntas.

Desde hace 2 años y 8 meses Cristina cumple una condena por robo agravado y espera que en noviembre pueda tener el beneficio de condicional. “Soy una interna trabajadora, no tengo mala conducta y eso me ayuda muchísimo acá. Por ejemplo pinté todo el penal, hago fajinas, entre otras cosas”. Y bromeó:  "Por ahí soy cascarrabias acá”.

Es el primer casamiento de una pareja de mujeres uno de cuyos miembros está preso que se hace en el país y dentro de una penitenciaría, por lo que la sala en la que se casaron estaba llena de medios locales y nacionales que las novias no esperaban.

Cristina y Dora se conocieron el 8 de octubre de 1990 por una amiga en común que las presentó, se juntaron a charlar, salieron a bailar y después de un mes de relación se fueron a vivir juntas. Antes de ser detenida vivían en el Plumerillo, de Las Heras, donde ahora Dora espera a su flamante esposa junto a sus hijos.

“En el 90 había discriminación, pero llevábamos una vida normal, nunca le dimos a entender a la sociedad que éramos pareja para que pensaran que éramos amigas, pero teníamos una vida normal como la lleva cualquiera”, recordó Dora los primeros años de convivencia.

Para sostenerse económicamente Cristina trabajaba como prostituta y de esas relaciones tuvo cinco hijos que criaron juntas que actualmente tienen 8, 16, 22, 23 y 27 años.

Dos de ellas están casadas y el resto hoy viven con Dora mientras su mamá biológica termina su condena en el penal de El Borbollón.

Hace dos años y ocho meses, Cristina cometió el error que rompió con esa armonía familiar y la llevó tras las rejas, lo que no impidió que se siguieran amando.

La idea de casarse fue de Dora para darles su apellido a los chicos y así no tener problemas con algún juez que quiera sacarle la tenencia. “Mas allá de unir nuestra relación, lo hacemos por los chicos, porque los criamos juntas. Yo soy una de las que le puede decir a la sociedad que nada impide que dos mujeres o dos hombres críen niños porque llevamos una vida totalmente normal. Yo los amo como si fueran míos, son mis hijos del corazón. Más allá que ella sea la mamá, yo los amo”.

“Este es un sueño que siempre quise realizar, desde muy niña y no con un hombre, sino con una mujer. Este sueño ya se cumplió. El proyecto de vida para después es trabajar honestamente para terminar de darle una buena escuela a mis hijos desde la casa, que terminen la primaria, el secundario y podes disfrutar de mis cuatro hermosos nietos y un poco más de mis hijas”, confesó Cristina minutos antes de la boda.

La vida familiarDesde que Cristina está detenida, Dora la visita todos los domingos de 10 a 17 junto a sus hijos. “Es el único día que tiene de visita. Tomamos mate, charlamos, caminamos, jugamos con los chicos”, contó Dora a diariouno.com.ar.

De todas formas ambas esperan que llegue la fase de confianza donde podrán verse los martes, viernes, sábados y domingos.

Brian, el hijo de Cristina de 16 años, dijo que “está más que bien que se casen, es la decisión de ellas. Dora me trata como un hijo verdadero” y recordó que cuando su madre estaba en libertad “tenían sus discusiones como toda pareja, pero se llevaban bien”, y les deseó “que la pasen muy bien y que se le cumplan todos sus deseos”.

Mientras tanto Dora se dedica a los quehaceres de su casa, lleva a su hija de 8 años al colegio y la ayuda a estudiar. Como es desempleada tramita becas en la Municipalidad y cobra la asignación familiar.

Cristina por su parte se dedica a las artesanías, hacer cuadros, portarretratos, muebles con madera y espera conseguir un trabajo digno al recuperar su libertad.

Contaron que les regalaron un acolchado, los souvenir, la torta y un cuadro que un grupo de amigas les entregó después de dar el sí.

La ceremonia y el ramo ausenteLa jueza Antonia Pinelli fue quien casó a la pareja que hace 23 años comparte su vida y crían juntas a los cinco hijos de Cristina.

El 4 de agosto del año pasado Pinelli fue la primera jueza del país en casar a un travesti y un hombre que cumplía su condena en el penal Almafuerte, de máxima seguridad.

Ambas parejas quedaron consagradas en matrimonio, y tanto Dora como la travesti Diana, siguieron con su vida en libertad a la espera de la libertad de sus parejas.

Las penitenciarias bromearon a las recién casadas diciéndoles que estaban esperando que tiraran el ramo, luego las saludaron y felicitaron.

El servicio penitenciario estuvo presenteEl nuevo director del Servicio Penitenciario, Sebastián Sarmiento, sostuvo que “para nosotros es un evento muy especial y realmente nos da alegría porque el casamiento aseguramos derechos y garantías de cualquier persona de unirse en matrimonio. Además creo que el aporte que hace este tipo de unión es consolidar una situación familiar debido a que posibilita a la reinserción de una persona, no solo económica y socialmente sino familiarmente”.

Por otra parte, Sarmiento, quien asumió el miércoles en la tarde en su nueva función, sostuvo que una de las premisas que tiene para este cargo es “profundizar el tratamiento de los internos. Estamos tratando de profundizar el proyecto de educación universitaria, creemos que el año que viene van el doble de estudiantes. Actualmente tenemos alrededor de un 15 por ciento de internos que hoy no están haciendo actividades y la idea es llegar a un 100 por ciento de actividad para todos los”.

“Otra premisa importante es realizar un buen programa de contención de la salud mental del personal para evitar cualquier hecho como los últimos conocidos. Van a tener evaluaciones psicológicas periódicas y momentos de descanso, recreación y con la familia”, argumentó.

Además, indicó que ya no hay una superpoblación por lo que recordó que en un momento Boulogne Sur Mer tuvo 1.400 internos alojados y hoy hay 800, Almafuerte tiene una capacidad para 940 presos y tiene 800, y el complejo San Felipe está hecho para 800 reos y hay 600 detenidos.

También se están ejecutando obras como la finalización de los talleres en San Felipe, la ampliación en Almafuerte de más unidades de alojamiento, las refacciones de los talleres de Boulogne Sur Mer y la obra de la colonia penal de San Rafael.

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Dora (de pelo corto) y Cristina fueron casadas por la jueza Antonia Pinelli, del Registro Civil Central - Nicolás Bordón / Diario UNO
Dora (de pelo corto) y Cristina fueron casadas por la jueza Antonia Pinelli, del Registro Civil Central - Nicolás Bordón / Diario UNO
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Amigas de las contrayentes les regalaron un cuadro - Nicolás Bordón / Diario UNO
Amigas de las contrayentes les regalaron un cuadro - Nicolás Bordón / Diario UNO
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Cristina (de pelo largo) tiene cinco años de condena por robo agravado; tiene cinco hijos. Dora es ama de casa y vive de subsidios - Nicolás Bordón / Diario UNO
Cristina (de pelo largo) tiene cinco años de condena por robo agravado; tiene cinco hijos. Dora es ama de casa y vive de subsidios - Nicolás Bordón / Diario UNO
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En la ceremonia no faltó el tradicional arroz - Nicolás Bordón / Diario UNO
En la ceremonia no faltó el tradicional arroz - Nicolás Bordón / Diario UNO
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Dora y Cristina escuchan, tomadas de la mano, a la jueza que las casó en un patio techado del penal de El Borbollón - Nicolás Bordón / Diario UNO
Dora y Cristina escuchan, tomadas de la mano, a la jueza que las casó en un patio techado del penal de El Borbollón - Nicolás Bordón / Diario UNO
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Dora firma el acta de matrimonio - Nicolás Bordón / Diario UNO
Dora firma el acta de matrimonio - Nicolás Bordón / Diario UNO
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Cristina firma el acta de matrimonio - Nicolás Bordón / Diario UNO
Cristina firma el acta de matrimonio - Nicolás Bordón / Diario UNO
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La pareja selló la unión con un beso.
La pareja selló la unión con un beso.
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Dora le colocó la alianza a su esposa, Cristina.
Dora le colocó la alianza a su esposa, Cristina.