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El secretario del gremio de los choferes, Rodolfo Calcagni, dijo que se manejan los horarios de dos décadas atrás con pocas variables. El Gobierno planea una reestructuración del sistema.

“El hombre hace contratos permanentemente durante su vida. Viajar en micro, por ejemplo, es uno de ellos”, aprenden los estudiantes de derecho en su primer año de carrera. Son más de 600.000 mendocinos las que cada día viajan en colectivo a sus casas, trabajos o escuelas, recorriendo de punta a punta la provincia a bordo del transporte público. Esas mismas personas son las que padecen a diario los sinsabores que implica este medio de movilidad.

“Las demoras”, dice la gente que espera, cuando se le pregunta qué es lo peor de viajar en micro en Mendoza. Esas esperas, en algunas líneas y recorridos, superan los 60 minutos en un día hábil cualquiera.

Con paciencia“Lo peor también es cuando viene el micro que estás esperando y no para porque está lleno, porque así también se hace larga la espera aunque esté pasando a horario”, dice Mabel (48), de Godoy Cruz.

“Lo vemos todos los días”, reconoce Rodolfo Calcagni, titular del Sindicato de Personal de Micros y Ómnibus de Mendoza (Sipemom). “Por ejemplo, en la lateral de la calle Paso que va a Maipú dejan a los niños a pie porque van repletos; entonces, la gente tiene que esperar media hora no porque no pasaron, sino porque pasaron y la dejaron a pie”, dice el representante de los choferes.

Para Calcagni, el problema clave del sistema de colectivos y troles es que están “trabajando con los mismos horarios de hace 20 años”, los cuales no se adaptan del todo a los actuales requerimientos de los pasajeros. “Las frecuencias en los horarios picos (de 7 a 8 y de 12 a 14) son el principal problema, que se solucionaría aumentando la cantidad de viajes en esos horarios. Pero el obstáculo es el pago por kilómetro recorrido, que encarece las cosas”, añade.

En ese punto parecen estar todos de acuerdo. “Tampoco tengo fondos para colocar toda la cantidad de micros que se necesitarían”, asegura Diego Martínez Palau, secretario de Transporte de la Provincia. Él entiende que lo más conveniente para Mendoza no es sumar colectivos, sino reestructurar el sistema completo para aprovechar más los coches. “Acá todo el mundo quiere tener la parada en su cuadra y que el micro lo lleve desde su casa hasta el Kilómetro Cero”, sostuvo, y prometió “un cambio estructural” (ver aparte).

Las tarjetas electrónicasEl sistema de pago del transporte a través de la tarjeta Red Bus o las monedas también se encuentra a la cabeza de los problemas a los que un usuario se enfrenta a la hora de viajar. El contrato original que el Gobierno de Mendoza firmó con Siemens –encargada de proveer el servicio de tarjetas electrónicas– contemplaba 200 puestos de venta y recarga de Red Bus en Mendoza.

“Actualmente ya hay 240”, aseguró Martínez Palau, pero al parecer no son suficientes. La lista oficial de lugares de carga se pueden consultar en www.transporte.mendoza.gov.ar.

“Cuando me quedo sin carga, tengo que caminar diez cuadras para cargar la tarjeta. Me queda más lejos eso que la parada del micro que me tengo que tomar para ir al trabajo”, dijo Pablo Nava (32), vecino de la Quinta Sección de Ciudad.

Al problema de los insuficientes puntos de venta (en el centro de Luján, por ejemplo, hay un solo lugar para cargar) se le suma que muchas veces los quioscos se quedan sin crédito para cargar, algo que suele suceder especialmente los fines de semana largos. Esos días, el problema se agudiza.

El 1º de Mayo fue martes, último día de un fin de semana de cuatro jornadas no hábiles. Ese día hubo sólo un comercio abierto en la calle Patricias Mendocinas, frente a la plaza Independencia, donde hay más de diez paradas y varias decenas de personas esperan colectivos todos los días.

“Sí, cargo Red Bus acá, pero ya no tengo porque cargué por última vez el viernes y no han vuelto a pasar”, dijo la encargada del negocio.

“Lo bueno es que siempre tengo monedas, pero lo malo es que las máquinas no dan vuelto”, agregó también Claudia (39), otra usuaria.

Al respecto, Cacalgni afirmó: “La falta de bocas de recarga es una constante de todos los días. Lo venimos denunciando desde siempre. Acá, el que está perjudicado es el usuario. El tema de que no den vuelto es complicado”.

¿Dónde para?La señalización de las líneas y los recorridos que se encuentran en todas las paradas de colectivos son jurisdicción de la Secretaría de Transporte. En ese sentido, durante 2007 y 2008 se realizó la última colocación masiva de carteles. Fueron 2.650 postes con 6.000 placas indicadoras de grupos y servicios.

Y si bien los carteles se encuentran en buen estado y la información es de utilidad para los usuarios (muchos reconocen que los consultan cuando quieren viajar en un colectivo que no suelen utilizar), la mayoría de aquéllos ha sido víctima del vandalismo, con pintadas y pegatinas que no permiten consultarlos.

“Se hace un mantenimiento y un control permanentes, pero es muy difícil detectar todos los carteles que son dañados y remplazarlos”, argumentan desde Transporte.

Otra víctima de los vándalos son los refugios que se colocan en cada parada. En este caso, la jurisdicción corresponde a las municipalidades, por lo que cada departamento es el responsable final del estado y el mantenimiento de los paraderos.

Tanto Martínez Palau como Francisco Losada, titular de la Empresa Provincial de Transporte de Mendoza (EPTM), coincidieron en que los actos vandálicos atentan contra el trabajo de las autoridades por mantener las paradas en buen estado. Un caso para ejemplificar esto es el de los carteles para no videntes que se colocaron en 2008 en la plaza Independencia.

“La gente los destruyó mal. Eran frágiles en cuanto a su estructura y fueron destruidos por los vándalos”, lamentó el secretario de Transporte.

Anuncios y promesas de cambioEn su discurso del 1º de Mayo en la Legislatura, el gobernador Francisco Pérez se refirió al transporte público provincial y realizó cinco anuncios: la creación de la escuela de conductores de la Empresa Provincial de Transporte de Mendoza (EPTM) para capacitar a los choferes, la ampliación del ramal Dorrego del recorrido de trolebuses a partir de setiembre, el desarrollo del proyecto para la construcción del primer prototipo de trolebuses de fabricación propia, la incorporación de seis colectivos 0km con piso bajo y aire acondicionado, y la colocación de 300 paradas de colectivos con señalización especial para personas no videntes.

Pero, más allá de los anuncios puntuales, sobre los que aún no hay demasiadas especificaciones, el secretario de Transporte, Diego Martínez Palau, se entusiasma al hablar de la reforma del sistema que planea para dentro de dos años, cuando se renueven las licitaciones.

Con respecto al pago del boleto, el funcionario adelantó que están trabajando en una quita paulatina de la posibilidad de pagar con monedas en las máquinas Red Bus, “en parte por la escasez, pero también porque las monedas son las que más producen fallas en las máquinas, que terminan por no poder cobrar el pasaje”.

De ocurrir esto, el saldo de las tarjetas sería el único medio para abonar un viaje. “Tendría que haber más bocas de carga y, posiblemente, un sistema de carga por mensaje de texto a través de una tarjeta de crédito vinculada”, vaticinó el funcionario.

Ingresan al centro 7.800 microsEl recientemente inaugurado Metrotranvía Urbano será la vedette de la reestructuración que el Gobierno sueña para el sistema de transporte público de pasajeros, donde el nuevo medio está pensado como un recorrido troncal, con líneas de colectivos en la periferia que distribuyan a la gente. “Incluso estamos pensando un sistema de transbordo para que (los usuarios) no tengan que pagar dos pasajes, sino uno”, explicó Martínez Palau.

“La idea es generar otro recorrido troncal con la línea Pedro Molina-Unimev (del Grupo 11), que es la más utilizada de la provincia (con 4.600.000 usuarios por año), y depende de la EPTM. Allí es donde agregaremos seis nuevos colectivos”, añadió.

“Ya con esos dos sistemas troncales, incluyendo la ampliación de los ramales del Metrotranvía, se podrá reformar todo el transporte público, especialmente el de Capital, para organizar mejor las frecuencias y los recorridos y descongestionar el tránsito, ya que diariamente ingresan 7.800 micros a Mendoza”, finalizó Martínez Palau.

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