Por Juliana Argañaraz
En Santiago de Chile se alza desde 2005 la Torre Costanera, el edificio más alto de Latinoamérica, que estará listo en 2013 y cuya construcción está a cargo de un arquitecto mendocino, Javier Roig. La torre es parte del Costanera Center, un complejo que contiene un hotel, un centro comercial y la gran torre de oficinas de 300 metros de altura.
Roig tiene 35 años y hace 12 que trabaja en Estados Unidos, en el estudio Pelli-Clarke-Pelli Architects, bajo el mando de César Pelli, el reconocido arquitecto argentino.
La Torre Costanera es uno de los proyectos a los que Roig se dedica en la actualidad, especialmente desafiante dado el alto riesgo sísmico de la zona de Providencia donde está ubicada. Aunque los movimientos telúricos no son lo único a considerar.
“Cuando construís torres en altura es tan importante tener en cuenta los terremotos como el diseño de la estructura con respecto al viento. El viento que empuja hace que la torre esté expuesta a movimientos, por eso hay que tener las mismas consideraciones”, precisa Javier Roig.
Además, el profesional cuenta que se han tomado todas las precauciones que corresponden al caso. “Cuando se nos dio para proyectar una torre de 300 metros de altura en Chile el tema sísmico fue de muchísima importancia, y a lo largo del transcurso del proyecto (que comenzó en 2005) ha habido muchísimas consideraciones”, agrega.
Para el terremoto que se registró en Chile el 27 de febrero de 2010, un sacudón de casi 9 grados de magnitud en la escala de Richter, que fue percibido en gran parte del Cono Sur y que se calificó como uno de los más grandes en la historia de la humanidad, la Torre Costanera ya estaba en pie y sobrevivió sin problemas.
“En ese momento estaba la parte estructural casi terminada y tenía más de 200 metros de alto. La torre no sufrió ningún daño”, destaca Roig. “Soportó un terremoto de ese calibre sin problemas y está calculada para sufrir terremotos muchos más fuertes. Además, estamos trabajando con una de las mejores oficinas de ingenieros del mundo con respecto a diseño antisísmico”.
Actualmente una parte del complejo está habilitada (la que corresponde al centro comercial), mientras la torre está terminada en lo que refiere a obra gruesa y “está el 40% terminada en términos de acristalamiento”, detalla.
Los comienzosJavier Roig ingresó a trabajar a Pelli-Clarke-Pelli Architects en el 2000, cuando todavía era un estudiante de arquitectura. “La oficina tiene convenios con diferentes facultades alrededor del mundo, reciben portfolios para hacer pasantías y con la Universidad de Mendoza (donde él estudió) tiene contacto permanentemente. En el 2000 vine por un año y medio, casi 2 años, luego volví por un par de meses a Mendoza, a recibirme, y después volví y me quedé”, rememora el mendocino oriundo de Capital.
Actualmente hay seis mendocinos trabajando con Pelli en New Haven, Connecticut (Estados Unidos) y Roig es el de mayor antigüedad, fue nombrado asociado senior de la firma en 2008 y tiene en su haber la construcción de torres de altura en Inglaterra, Singapur, España, China y ahora Chile.
“En este momento estoy trabajando en tres proyectos que terminan en 2013, la Torre Costanera en Chile; otra torre de oficinas en Singapur, de 240 metros de altura, y un edificio de 14 niveles en Londres, a dos cuadras del Palacio de Buckingham”, dice el arquitecto.
Y sigue: “Además tengo dos proyectos muy grandes en China, uno en la ciudad de Foshan y otro en Nanjing. Se trata en los dos casos de torres de altura. El primero es un complejo de dos torres de 200 metros enfrente de un templo histórico y el otro es la sede corporativa para una empresa de carne, es de 300 metros de altura”.
Con respecto al desarraigo, Javier admite: “Es bastante difícil porque mi familia sigue en Mendoza y muchos de mis amigos también, pero afortunadamente los veo con bastante frecuencia. Se extraña muchísimo Mendoza, con todo lo que esa palabra significa, pero por el momento quiero quedarme acá, estoy trabajando fijo, y también estoy haciendo como una validación del título, una licenciatura en arquitectura”.
Para obtener esa certificación, los arquitectos deben acreditar tiempo de trabajo como profesional y rendir algunos exámenes para convertirse en arquitectos licenciados en Estados Unidos. “Es un proceso que dura entre 1 y 2 años, y yo ya estoy casi terminándolo”, concluye.


