La educación es un derecho y garantizarla es una responsabilidad del Estado. Por eso no hay discusión. Pero también está bueno que haya una participación de la comunidad en aquellas cosas que le son propias, justamente como es la educación y la escuela pública. Hay en todo acto integrador un aprendizaje y un ejemplo. Este fin de semana en una escuela de San Martín, una maestra y un pequeño grupo de padres dieron el ejemplo y por voluntad pintaron un aula y trataron de esparcir la semilla.
No fue planeado. En todo caso todo surgió de la necesidad. Los alumnos de 2° grado de la escuela 1-581 Martín Fierro, del barrio San Pedro, en San Martín, ya no podían ver nada de lo que escribía la maestra Flor del Pícolo en el pizarrón de tan estropeado que estaba.
Entonces la docente, casi al pasar, conversó con tres madres. "Los méritos siempre se los llevan las mujeres... y con razón", dijo Oscar Sívori, marido de una de las mamás que recibió la "sugerencia" de resolver el problema del pizarrón. Las otras dos hicieron lo mismo con sus maridos y así, el mentado Sívori, Marcos Moreno y Gastón Muñoz se apoderaron durante el fin de semana, con colaboración directa de las madres y la maestra, del aula de 2° grado de la escuela del San Pedro.
"Lo que quería la seño Flor era pintar el pizarrón, pero ya en el aula nos dimos cuenta de que había varios problemas. Las paredes estaban manchadas de humedad, la puerta no tenía picaporte, el calefactor solo funcionaba en piloto...", recuerda Oscar Sívori.
La pintura y todo el material para preparar las paredes y el pizarrón fue aportado por Cristina González, dueña de la pinturería Todo Lustre, y por Mercedes, suegra de Sívori, como agradecimiento a la escuela pública donde se educaron sus tres hijos.
Pero, además de pintar, arreglaron el resto de las necesidades urgentes de ese aula.
"Subimos al techo, para ver por qué había tanta humedad. Todos los desagües estaban tapados de hojas y tierra, y hasta lombrices había. Eso habla de muchos años de abandono", relata Sívori.
Además el hombre, abogado, fiscal de Cámara y quijotesco emprendedor de otras iniciativas comunitarias como la de los Ciudadanos Antiplástico, sintentizó: "La seño Flor mandó un mensaje y nuestras mujeres nos mandaron a la escuela. Hay un antes y un después, y una gran enseñanza... Es momento de que vos también te preguntés qué estás dispuesto a hacer por la escuela pública".
Agregó: "Fuimos un grupito muy chiquito, pero es bueno saber que tan pocos pudimos hacer eso y que si fuéramos más, podríamos hacer muchísimo, solo aportando un poquito de nuestro tiempo".
Además, el Negro, como se lo conoce en San Martín, dijo: "Fue un fin de semana de mucho aprendizaje. Volver a la escuela a devolver solo un poco de lo que les da a nuestros hijos y de todo lo que nos ha dado. Fue el aguante por la escuela pública y por la escuela Martín Fierro".



