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Un grupo de intendentes del PJ, entre los que está el jefe partidario, Alejandro Abraham, rechaza las primarias abiertas, corazón de los cambios que pretende el gobernador. La Salud es otro tema que complica al mandatario.

La reforma política le abrió otro frente de conflicto a Paco Pérez

Marcelo Arcemarce@diariouno.net.ar

El paisaje de la soleada y opulenta Dubai, le servirá por estas horas a Francisco Pérez para intentar despejar otro de los frentes internos de la tormenta que se le desató en los últimos días. Sin que nadie lo esperara dentro del Gobierno, un grupo de intendentes oficialistas, con Alejandro Abraham al frente, rechaza la alternativa de implementar las elecciones internas abiertas y simultáneas (conocidas como PASO) en la promocionada reforma política, que el gobernador anunció como una de sus medidas principales a implementar durante 2012.

La resistencia a este tipo de elección no tiene muchos misterios: los caciques saben que las internas abiertas ponen a prueba su poderío territorial y así se lo hicieron saber al gobernador en la reunión que mantuvieron el lunes pasado en Tierras del Plata, allí donde Paco buscó recomponer la relación con sus intendentes, la que está demasiado deteriorada.

Esto que ahora dicen Abraham y otros caciques no es menor. Para Pérez la introducción de internas abiertas para elegir cargos provinciales (ya las PASO están en el calendario electoral para cargos nacionales) son el corazón de la reforma política que prometió en su discurso de asunción el 11 de diciembre de 2011. Pero sin apoyo interno, los cambios se complican.

El radicalismo también está dividido en cuanto a subirse a la propuesta de implementar internas abiertas para legisladores, intendentes e incluso, gobernador y la reforma hoy está en punto muerto.

El propio Gobierno tampoco le dio el impulso necesario. Salvo unas pocas reuniones entre el vicegobernador, Carlos Ciurca, y el presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, en las que el tema se tocó superficialmente, la reforma política nunca llegó a discutirse entre oficialismo y oposición en otras mesas que no fueran las de los cafés que rodean a la Legislatura.

Precisamente el vice es quien tiene a su cargo la negociación del tema hacia adentro y hacia afuera. El segundo en la línea apuesta a que los intendentes del PJ terminen apoyando “conscientes de que por encima de todo está el interés general del partido y de la provincia”, según les dijo a los suyos a mediados de esta semana. Ciurca apuesta a meter otros asuntos en la bolsa para que la reforma que el Gobierno llama “institucional”, realmente se haga. Con los propios y los de afuera, está dispuesto a discutir el desdoblamiento de las elecciones y la aplicación del voto electrónico (entre otras modificaciones) para lograr consenso.

Pero Ciurca y Paco son conscientes de algo: si la reforma política no logra consumarse este año, no habrá ninguna chance de que se produzca durante la gestión de ambos.

Demasiados frentes abiertos

Pérez disfrutó ayer de su primer día completo en los Emiratos Árabes (llegó a Dubai el viernes) sin una agenda cargada, ya que fue feriado, participó en una recepción en la Embajada argentina y terminó de armar las presentaciones que realizará hoy ante los ministerios Turismo y Economía de ese país.

Junto con él, en la gira organizada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), están una comitiva de empresarios, Abraham y los intendentes Rubén Miranda (Las Heras) y Alejandro Bermejo (Maipú), el trío que el gobernador subió al avión con la cabeza puesta en cerrar los problemas con ellos.

Pero si el viaje no alcanza (el recorrido seguirá por Singapur desde mañana) Paco ya agendó un encuentro más amplio a su regreso a Mendoza con ellos y el resto de los intendentes peronistas para intentar abrochar un proyecto de reforma política.

Pero este no es el único frente que el gobernador dejó abierto y que lo aguarda a su vuelta. También deberá, entre otras cosas, sentarse con los intendentes radicales (el 23) para convencerlos de que respalden el endeudamiento para las comunas del justicialismo y deberá meterse de lleno en el conflicto de la salud, que esta semana se aquietó solo porque el Gobierno logró que se dictara la conciliación obligatoria.

En este punto también deberá resolver cómo cumplirá con otro compromiso fuerte que asumió con los intendentes del palo. Cuando arreciaban las críticas hacia la falta de políticas de salud, Paco anticipó que iba a salir a “patear el tablero” y a terminar con los “circuitos mafiosos” en los hospitales públicos.

Para hacerlo, dijo que el Gobierno en los próximos días presentará un plan para equiparar paulatinamente los costos de la atención pública con los de la privada (en un principio se buscará nivelar con lo que cobran OSEP y el PAMI) como forma de terminar con las diferencias que hacen los médicos entre los pacientes que tienen obra social y los que no tienen.

Pero alguien al otro día del anuncio se dio cuenta: para cumplir lo que Pérez dijo hace falta cambiar, al menos, dos leyes nacionales y modificar una resolución del Ministerio de Salud de la Nación.

La buena relación del gobernador con Cristina Fernández –se preocuparon en casa de Gobierno– no dará para tanto. 

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