En , familias católicas de Paramillo cumplieron su anhelo de concretar la construcción de la capilla en honor a Santa Bárbara, protectora contra tormentas e incendios.
Quedó inaugurada con una misa oficiada por el arzobispo Carlos María Franzini y el padre Juan Miranda Cavero.
La obra concretada con el esfuerzo y solidaridad de la comunidad incluyó la donación del terreno por parte de Miguel Groso, propietario de la zona; la mano de obra aportada por el Municipio de Lavalle, y las donaciones de diversas personas.
La imagen de Santa Bárbara fue acompañada hasta su morada por una peregrinación de jinetes que partió desde la parroquia Nuestra Señora del Rosario, de Tulumaya.
