Los aumentos llegaron incluso a la indumentaria skater, que cuesta hasta 20 por ciento más cara que hace un año. Las trabas a las importaciones es otro problema con el que se encuentran todos los que practican esta actividad.

La pasión contra la inflación

Por UNO

Por Soledad Segade

La voracidad por actualizar elementos e indumentaria de los amantes del skater neutralizó efectos negativos de la inflación sobre el mercado de productos para la actividad. Tablas, ruedas, gorras, zapatillas e indumentaria específica para los cultores del dominio de la patineta registraron aumentos de precio de entre el 15% y el 20% en un año sin consecuencias para el nivel de demanda.

“Los accesorios como las ruedas, las tablas y los trucks son en promedio un 15% más caros que hace un año. La ropa y las zapatillas de marca que prefieren los chicos por moda subieron un 20% y hay marcas que, encima, son muy difíciles de conseguir por las trabas a las importaciones”, le contó Julia Fontana, encargada del local Tsunami de calle Rivadavia, de Capital, a Diario UNO.

Las zapatillas marca DC y Vans son importadas y hay varios modelos muy difíciles de conseguir en Mendoza porque directamente no ingresan al país. “La gente piensa que las trabas a las importaciones son cosa de ahora, pero nosotros hace casi dos años que estamos complicados para comprar surtidos de esas marcas por las exigencias del Gobierno”.

En el local Extreme, de calle Colón, relataron su experiencia con las barreras a las importaciones: “Hace cuatro meses que no entra el pedido de zapatillas DC y ya nos quedamos sin disponibilidad de algunos números. Los chicos vienen, preguntan y cuando les ofrecés otras marcas no las quieren. Sólo se llevan las marcas alternativas cuando tienen necesidad extrema y no está el modelo que buscaban”.

En cambio, no hay tantos problemas con el stock de accesorios para las tablas porque al ser pequeño el volumen de importación “las trabas son menores”, aseguró Fontana.

En el caso de accesorios para el armado o reposición de las piezas que se rompen de las tablas, en Extreme indicaron que sólo aumentaron sus precios un 5% porque guardan stock desde hace más de un año.

En ambas comercios, el precio de una tabla económica para quien recién se inicia en la actividad oscila entre $450 y $500, dependiendo la marca; mientras que las tablas de los especialistas pueden costrar hasta $800. Las tablas no son elementos duraderos, al ser sometidas a una gran exigencia por la habilidad de los usuarios se parten en el corto plazo.

“Si las cuidas mucho se te parten a los dos meses y la tenés que cambiar. Mientras más progresas más tablas rompés”, coincidieron ante diariouno.com.ar algunos skaters de la Plaza San Martín, donde se juntan todos los días desde las 16 a demostrar habilidades sobre la patineta.

Sólo la tabla de madera cuesta entre $210 y $500 dependiendo de la marca, calidad, material y cantidad de capas de madera. “Generalmente los chicos vienen y compran de a poco, pero vienen todas las semanas. Los que más saben se compran los accesorios para armar las tablas a su gusto, pero a los que recién empiezan les conviene llevarse una armada”, explicó una empleada de Extreme.

Vestimenta Skater

En los últimos tiempos los skaters cambiaron el estilo de vestirse: dejaron de lado los pantalones muy anchos que dejaban ver más de la mitad de la ropa interior para usar chapines con zapatillas grandes para que resalten.

Las zapatillas más solicitadas son las DC y Vans que van desde $500 a $700, salvo algunos modelos muy exclusivos que son más caros.

Los pantalones chupines o rectos cuestan desde $220 hasta más de $400 dependiendo la edad del comprador y la marca. Remeras desde $130 o $160 y buzos a partir de $220 a $510.

Con estos precios, para un chico de entre 7 y 16 años un combo de skate armado con buzo, remera, jean y zapatillas cuesta poco más de $1.600, mientras que para los más grandes oscila entre $2.000 y $2.500.

No hay edad para el skate

Las edades de quienes hacen skater son de las más variadas. En la plaza San Martín de Capital se congregan diariamente chicos desde 7 años hasta 40. Para ellos andar en patineta es un hobby, un deporte y hasta estilo de vida, pero nunca una moda.

Gerardo tiene 14 años y desde hace cuatro va a la plaza a juntarse con amigos para practicar saltos y piruetas. “Ahora todos se hacen los skaters por moda y así quedamos todos como unos caretas, pero el skate es un estilo de vida”, soltó el chico a este medio.

A esa edad al apoyo de los padres es fundamental, tanto para el permiso de patinar como para pagar los costos de la actividad. “Tenés que hacer las cosas bien en tu casa para que te apoyen y ayuden, como por ejemplo ir a la escuela y estudiar”, dejó en claro Gerardo.

Los pibes amantes del skater tienen que desarrollar formas de convicción de los padres distintas al de los adolescentes que encaran actividades de vida menos costosas monetariamente. “Cuando se me rompe la tabla o necesito comprar algo para progresar en el skate no tengo la plata servida, le lavo el auto a mi viejo y hago otras tareas en mi casa para que me den lo que necesito”, contó Gerardo.

Para los skaters del Gran Mendoza, la Plaza Sanmartín es el mejor ámbito para tirar sus piruetas al aire y lo demuestran cada vez que a alguna autoridad se le cruza por la cabeza erradicarlos de ese paseo céntrico. “La gente piensa que somos malos porque no sabe que estamos haciendo lo que nos gusta”, deslizó Matías, de 19 años.

Teléfono para Paco

En la campaña electoral el gobernador Francisco Pérez incluyó a los skaters entre los grupos de jóvenes que su plan de gobierno contemplaba promover y potenciar como herramienta de inclusión. Por ahora y según los amantes de la actividad consultados por este medio no hubo nada nuevo desde el Estado.

“Acá si uno quiere ser conocido o conseguir sponsors, por más groso que sea se tiene que ir a otro lado porque en Mendoza nadie apoya”, se quejó Nicolás, conocido como El Pelado, de 18 años, quien se pasó del skater al biker.

Más sobre ruedas

Además de patinetas en la plaza San Martín se reúnen también los amantes de los rollers y bikers, quienes aseguraron que todo se trata del arte callejero y a pesar de practicar diferentes disciplinas son todos amigos.

Los rollers armados cuestan entre $730 y $1.300, las ruedas de repuesto $140 y el freno $30.

Las bicicletas para piruetas son más caras de armar y, a diferencia de las otras actividades, cuesta conseguir algunos elementos en el mercado. “Como es todo importado cuesta conseguir lo que uno necesita y hasta son cosas de mala calidad, caras y no hay variedad”, indicó Matías, un joven rosarino de 20 años que llegó a Mendoza con un amigo para practicar bike.

“Nos dijeron que había lugares re grosos para andar en Mendoza y nos vinimos. Hace una semana que llegamos y venimos a la plaza todos los días. Nos vamos a quedar hasta que se nos acabe la plata”, dijo Emanuel, de 18 años, compañero de viaje de Matías.