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El médico imputado de homicidio por la muerte de una mujer a la que operó quedó bajo sospecha por sacar remedios de manera excesiva de la obra social

La OSEP denunció al cirujano Arzuza por fraude al Estado

La situación del cirujano Carlos Arzuza (48) se va complicando día a día. A las denuncias y causas (algunas elevadas a juicio) en las que está acusado por muertes y lesiones de sus pacientes ayer se sumó la presentación judicial de la OSEP, entidad que asegura que este médico durante los últimos años sacó medicamentos de manera excesiva a través de recetas truchas, configurando para sus autoridades un fraude al Estado. Se sospecha que los remedios que retiraba de la obra social los usaba como anestesia en sus operaciones o para consumo personal, ya que la "droga" que sacaba es altamente adictiva. La denuncia la realizó ayer el doctor Ricardo Fluixá, director de Asuntos Jurídicos de la OSEP, ante la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, quien desde el jueves 8 de diciembre investiga a Arzuza por la muerte de Beatriz Gattari (48), la mujer que fue operada por el médico y murió el 7 de diciembre. A la víctima le realizaron una liposucción abdominal e injerto de glúteos. La autopsia determinó complicaciones en la cirugía, lo que derivó en la detención del médico y de su asistente. Ambos quedaron imputados de homicidio simple con dolo eventual. Mientras la fiscal investiga un posible caso de mala praxis en contra de Gattari y recolecta denuncias de otras víctimas, ahora recibió la presentación de la OSEP y ordenará las primeras medidas. Una auditoría de la obra social, dentro del Programa de Uso Racional de Medicamentos, detectó las irregularidades que comprometen a Arzuza. Concretamente se sospecha que desde hace un par de años presentaba recetas falsas que le permitían conseguir ampollas de Nubaina. Estos remedios están compuestos de nalbufina, droga derivada del opio. Los opiáceos se usan para aliviar el dolor agudo relacionado con cirugías y otras intervenciones médicas; tienen efectos similares a la morfina. Por lo que genera en el cuerpo, es que se cree que Arzuza los utilizaba como anestesia para sus pacientes. El acusado operaba en una clínica clandestina de calle Alem de Ciudad, lugar que fue allanado y donde los dos imputados fueron detenidos. La nalbufina también tiene un efecto adictivo y Arzuza también la usaría para consumo propio. La maniobra del médico consistiría en conseguir recetarios con firma y sello de otros colegas, pero completados con su letra. Las recetas tenían como beneficiarios a él o a su madre, Olga Villegas de Arzuza, ambos afiliados, y siempre con un mismo diagnóstico: piodermitis. Allí reside una contradicción, ya que esa afección en la piel se trata con un medicamento que no es la Nubaina. Este cirujano fue prescriptor de OSEP hasta 2014, cuando fue dado de baja por irregularidades. Desde allí habría seguido sacando medicamentos como afiliado. Según la auditoría, en estos años llegó a conseguir unas 768 recetas que le permitieron retirar 430 ampollas de Nubaina. Sacaba a razón de una caja por día. Estos medicamentos los conseguía en una farmacia de Ciudad y en la del Hospital Central. Así habría configurado un uso desmedido e ilegal de remedios, provocando un fraude a OSEP y al Estado. Mientras recibió esta nueva acusación, Arzuza sigue internado en el Hospital Central por la operación que él mismo se realizaba en el pene cuando fue detenido. Se estima que en el sanatorio seguirá varios días más y luego pasará al penal por la muerte de Gattari. Su asistente y pareja, la rumana Laura Duta (38), ya está en el penal de mujeres de El Borbollón, también imputada por homicidio simple.

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