El animal, que vive en el Zoológico de Mendoza y hace años fue noticia nacional porque su pelaje se volvió violeta debido a un medicamento que le daban, sufre de un proceso infeccioso complicado por sus avanzados 35 años. La trifulca fue con un oso pol

La osa Pelusa se peleó con un compañero de recinto y quedó en grave estado

Por UNO

Por Fabián [email protected]

Está grave Pelusa, la osa polar del Zoológico de Mendoza. La causa es un proceso infeccioso posiblemente complicado por la avanzada edad del animal, que ya tiene más de 35 años, cuando en estado salvaje esas imponentes criaturas normalmente viven muchos menos tiempo.

Pelusa es hoy un baluarte por su longevidad, pero en 2003 se hizo conocida en todo el mundo como “la osa violeta”, a partir de una nota de UNO. En julio de ese año, quedó teñida de ese color luego de que los veterinarios del Zoológico le aplicaran una sustancia para curarle una dermatitis y la llamativa foto del caso dio la vuelta al planeta.

Respecto al actual estado de salud del animal, Guido Loza, director del Zoológico, explicó a este diario que se le están curando unas heridas en una pierna que le produjo una pelea con Arturo, el oso polar macho con el que comparte el recinto, lo cual le causó un proceso infeccioso.

“Venía comiendo menos de lo habitual, lo cual es común ya que con el calor del verano baja la ingesta de alimentos en todos los animales y más con este tipo de especies –señaló–. Sin embargo, comenzó a complicarse el sábado, cuando manifestó un gran decaimiento y rechazaba todo el alimento que se le daba”.

El veterinario apuntó que se le está haciendo tratamiento con antibióticos, la desinfección de la herida y terapia de sostén con alimentación balanceada. “Vamos a ver cómo evoluciona, pero también estamos evaluando realizarle pruebas complementarias como ecografías, radiografías y análisis para investigar un poco más. Algo que no es fácil debido a su tamaño y ferocidad, ya que aunque débil es un animal peligroso”, detalló Loza.

Se calcula que Pelusa ingresó en el Zoológico en 1980, traída desde Alemania. “Por entonces, tenía 4 o 5 años, con lo cual actualmente tiene unos 36 años. Es algo inusual ya que el promedio de vida de los osos polares en cautiverio es de 30 años y en estado salvaje pueden vivir alrededor de 20 a 25 años”, comentó.

También Arturo puede considerarse longevo, dado que tiene 28 años, pero su estado de salud es perfecto, por lo que se cree que la situación de Pelusa también se ve complicada por su edad.

Esta osa siempre ha sido muy enérgica y sana. Hace un par de meses a ella y su compañero desde 1994 se los cambió de recinto. Mientras Arturo estuvo un poco temeroso hasta que se acostumbró, Pelusa se adaptó rápidamente.

“La edad de Pelusa es bastante excepcional y ha llegado a eso por los buenos cuidados que ha recibido de parte de los veterinarios y jauleros del Zoológico –apuntó Loza–. Tenemos varios animales en edad avanzada y como sucedió hace poco con un jaguar (llamado Orlando), a muchos pudimos tratarlos médicamente y respondieron muy bien. Esperemos que ocurra lo mismo con Pelusa”.