Es un hecho que la avenida Juan B. Justo ya se transformó en un nuevo polo gastronómico de Capital y los números así lo reflejan.Ubicada en el límite entre la Quinta y la Sexta Sección, sus 9 cuadras de extensión han tenido un crecimiento comercial exponencial, comparado con otros sectores del microcentro. En un contexto económico difícil y recesivo, la arteria muestra una tendencia que contradice todas las reglas de estos tiempos.De hecho, mientras en el centro se cierran negocios, en esta calle se abrieron 17 locales durante el último año. La mayoría de los recientes emprendimientos (14) son del rubro gastronómico. Así -según datos del municipio de Capital- si se suman los puntos de comida que ya funcionaban con los nuevos, ya son 25 las distintas propuestas que se ofrecen allí.Las opciones gastronómicas explotan todas las versiones: hay restoranes, parrilladas, pizzerías, cervecerías, cafeterías, pastelerías, casas donde tomar el té, lugares para vegetarianos, celíacos, para comer pastas y la lista cubre todo el espectro posible. Los locales cuentan con diseños de vanguardia, clásicos, finos y populares. Hay alternativas familiares y otras pensadas para jóvenes.Los encargados y dueños de estos comercios coinciden, en su mayoría, en que se trata de una nueva Arístides, pero se diferencia de la misma, por tener más restoranes que bares. Ninguno de los entrevistados duda en asegurar el potencial de la zona y destacó la ventaja de ser una arteria con acceso directo al centro, por un lado, y al parque y barrios de alto poder adquisitivo, por el otro.Mariana Jury, secretaria de Turismo y Promoción de la Comuna, explicó que se han desarrollado varias acciones para acompañar el crecimiento. Por un lado, quitar la ciclovía, como pidieron los vecinos, para ensanchar la calle; también renovar y mantener la infraestructura, cartelería e iluminación de la arteria. A estos aspectos se sumó la Maratón a la Carta como modo de promoción.Lo primero y lo últimoUna particularidad que distingue a esta calle es que conjuga lo más antiguo de la provincia con lo más moderno. En medio de nuevas apuestas económicas, siguen funcionando viejos mercados de barrio, despensas, verdulerías, farmacias, bicicleterías, quioscos, pollerías y librerías, entre otras actividades. En esta calle, aún continúa abierto un local de letreros con habilitación de 1937.Cuenta con once hoteles que nacieron con el ferrocarril en 1885. De hecho, muchos de ellos están en la primera y la segunda cuadra, cerca de las vías donde actualmente funciona el metrotranvía. Algunos conservan su aspecto más tradicional e histórico y otros fueron reciclados, convertidos en hostels o apartamentos, que se llenan de turistas los 365 días del año.
La tradicional avenida experimenta un gran crecimiento de negocios en
el último año a contramano del resto. Aquí se destacan restoranes, casas de té, parilladas, pastelerías, pizzerías, entre otros. En la otra priman los bares.


