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Los radicales y los demócratas acordoran una agenda común contraria a los intereses del Gobierno, antes de que el Ejecutivo pudiera alinear a sus diputados y senadores. Hasta que no se ordene el oficialismo no habrá avances con la oposición. En la foto

La interna del PJ neutralizó el apuro de Pérez por las reformas electoral y política

Por Juan Manuel Porolli y Javier Polvani

El Gobierno no logró aún encolumnar a los legisladores peronistas detrás de los proyectos de reforma del sistema electoral y la Constitución de Mendoza, a pesar de estar a la cabeza de las prioridades de Francisco Pérez. La oposición, merced a un acuerdo de la UCR y el PD, ya planteó una postura opuesta a la del oficialismo respecto a las modificaciones de las reglas de las elecciones y rechazó de plano la habilitación de la reelección para el mandatario en ejercicio.

El gobierno todavía no salió a jugar fuerte en la negociación con los radicales y demócratas porque antes tiene que ordenar la tropa propia en la Legislatura. El ministro de Gobierno, Félix González, confirmó a este portal que no pudieron cerrar aún la discusión interna con los bloques peronistas del Senado y Diputados, un paso inexpugnable antes de encarar el debate de fondo con la oposición.

“Estamos trabajando para limar la agenda legislativa, con reforma por un lado y foro de concejales por el otro. Tiene que ver con reforma política y constitucional. Por esto tenemos que ver cómo avanzamos y ordenamos dentro del peronismo, para luego si, avanzar con la oposición”, detalló González.

El principal operador del Ejecutivo en la Legislatura es el vicegobernador Carlos Ciurca, con quien los hombres del gobernador encargados de las reformas mantienen reuniones periódicas para avanzar en el texto que llevarán a la mesa de discusión con los gansos y radicales.

Mientras la interna del PJ frenó el fuerte impulso con el que el Ejecutivo encaró el camino para conseguir la aprobación legislativa de una reforma política profunda, la oposición acordó una agenda común contraria a los intereses del gobierno. Los radicales y los demócratas no sólo se pusieron de acuerdo en cuestiones puntuales, a la par recalentaron la relación con el oficialismo y pasaron a dominar la Cámara Baja, en la que los diputados de las dos fuerzas suman la mitad más uno de los votos.

El proceso de acercamiento entre sí de los dos partidos opositores mayoritarios en la provincia fue acompañado de una estrategia agresiva que incluye cuestionamientos mediáticos y denuncias judiciales contra funcionarios de Paco Pérez. El Gobierno va a jugar fuerte desde el lunes con el objetivo de desactivar la virulencia de la oposición.

“Está toda la estrategia armada para salir a responder las denuncias, esa pirotecnia verbal que están tirando desde la Legislatura, desde las demandas penales que armaron para Salud, para que dejen de mentir con las listas de esperas. Vamos a ser muy duroscon ese debate”, advirtió el ministro político.

A renglón seguido, acusó que “hay una intención de la oposición de generar focos de conflicto, que vamos a ir respondiendo”. En la ejecución del plan para desactivar los efectos de la avanzada opositora sobre la gestión jugarán un rol determinante los legisladores peronistas.

Por eso, desde el lunes el Gobierno se meterá de lleno en las cámaras con la intención de potenciar el poder de fuego de sus diputados y senadores. Las divergencias crecientes entre los dos sectores internos más poderosos del PJ (los azules y la Corriente) golpearon la estabilidad de los bloques legislativos del oficialismo.

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