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El uniformado Walter García le dijo a la Justicia que no fue él quien mató al chico de 19 años durante una represión policial en una fiesta denunciada por ruidos molestos. El abogado de los padres de la víctima aseguró que abundan las pruebas contra el

La familia de Franco Díaz dice que hay una red política que protege al policía acusado

Por Soledad Segadessegade@diariouno.net.ar

Para la familia del chico Franco Díaz, , el policía Walter García, único detenido en la causa, "es un mentiroso profesional". Así lo expuso el abogado Alfredo Guevara, querellante por parte de los padres de la víctima, tras la declaración de inocencia del uniformado en la Fiscalía de Delitos Complejos.

Para el representante legal de los padres de Franco, las pericias científicas y demás elementos de prueba incluídos en la causa que tramita la fiscal de Delitos Complejos Claudia Ríos, inculpan sin márgenes de duda al único imputado por la autoría del disparo de arma de fuego que terminó con la vida de uno de los jóvenes que participaban en una fiesta interrumpida por la policía tras una denuncia por ruidos molestos. Guevara reveló que la estrategia de la querella no sufrirá modificaciones como consencuencia de la declaración del policía García que se encuentra detenido en los calabozos de Invetigaciones mientras se resuelve su situación procesal.

Así, el abogado confirmó que avanzará en el pedido de prisión para el imputado y de cara a un potencial juicio oral ya tiene definido solicitar la pena de prisión perpetua para García, por considerarlo autor del delito de homicidio calificado. Guevara adelantó, además, que como querellante accionará para que en la causa se investigue una cadena de complicidades dentro de la fuerza y el Ministerio de Seguridad para encubrir el accionar del señalado como homicida.

Para el querellante de no queda ninguna duda que el policía Walter García fue quien mató a Franco.

“No hay pruebas de que haya habido otros disparos, sólo postas de goma disparadas por itakas, y una sola vaina de un arma 9 milímetros”, indicó Guevara a diariouno.com.ar quien sostuvo que “el policía es un profesional de la mentira. Se quiere defender diciendo que se le escapó el tiro”.

García declaró el miércoles ante Ríos. Dijo que llegó en un móvil de apoyo hasta Gorussac y Olaya Pescara de Tomba, de Godoy Cruz, en la madrugada del sábado 5 de mayo, y que se encontró con un descontrol de chicos que tiraban botellas y piedras a los móviles y policías que disparaban sus itakas.

El policía reconoció que estaba con su arma reglamentaria, debido a que en ese móvil no había itakas con postas de goma, y que se le escapó un tiro hacia el cielo unos minutos antes de ser desplazado hacia otro procedimiento.

Más tarde se enteró que en el lugar había un chico herido y querían saber quienes habían disparado, por lo que regresó y se hizo cargo del disparo. En ese momento manifestó que pensó que quizá había lesionado a alguien que estaba en el techo.

Para Guevara, el contenido de la declaración del policía "es un insulto a la inteligencia humana. Nos quieren hacer creer que un caso de gatillo fácil es algo lógico y común, que se le escapó un tiro a un metro de donde cayó el cuerpo de Franco Díaz y después diga: ‘No fui yo’”.

El abogado sostuvo que “el ministro de Seguridad, Carlos Aranda, apoya a este policía y el poder político también. En este caso nosotros estamos solos luchando contra todo un sistema corporativo y con el ministro”.

Guevara aseguró que hay pruebas suficientes para condenar a prisión perpetua. “Todos lo apañan como un tipo que dice que se le escapó un tiro y no fue él quien mató a Franco”.

Consideró que también seguirá la investigación para llegar a determinar la complicidad de los jefes y superiores del efectivo acusado por el homicidio “porque ellos no pueden quedar impunes de todo esto”.

El hechoFranco Díaz fue a una fiesta el viernes 4 de mayo a la casa de su amigo Guillermo, en la esquina de Groussac y Olaya Pescara de Tomba, para festejar un cumpleaños. Tenía 19 años y había llegado a Mendoza hacía dos semanas, luego de dos meses en Chile, donde estaba junto a su madre e intentó buscar trabajo.

Vecinos llamaron al 911 por la música fuerte y ruidos molestos, y cerca de las 2.30 del sábado se armó una guerra campal entre más de 100 chicos que estaban en la fiesta y al menos 11 policías que disparaban postas de goma con sus itakas.

En ese escenario una bala calibre nueve milímetros mató a Franco. El plomo no fue encontrado porque después de traspasar la humanidad del chico muerto habría quedado incrustado en quien estaba detrás del joven malogrado. Por los riesgos que implicaba la cirugía, los médicos resolvieron no extraer el proyectil de la cara de la chica.

En el lugar de la violenta actuación policial se encontró una sola vaina, que, de acuerdo a las pericias balísticas, se determinó que fue disparada por el efectivo Walter García.

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