Por Analía Boggia
El gremio que conduce Raquel Blas comenzó a ganarle afiliados a Navarro en el 2000, aprovechando el enojo de los estatales por el recorte del 7,5% de Iglesias. Hoy dicen tener en Salud aproximadamente 6.000 fichas contra las cerca de 1.500 de la otra a
La estrategia de ATE contra ATSA ahora se repite en la actividad docente
La estrategia de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) para ganarle adeptos al SUTE entre los maestros tiene muchas similitudes con el plan que ejecutó hace más de 10 años con la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA).
En aquel momento, el gremio que conduce Raquel Blas aprovechó el enojo de los estatales por la inacción de la conducción de Juan Carlos Navarro, de ATSA, en contra del recorte del 7,5% que decretó el gobierno de Roberto Iglesias sobre los sueldos de los empleados públicos. Ahora la disconformidad de los docentes por el arreglo de la cúpula del SUTE es lo que abrió las puertas para que ATE Educación, una línea que estaba lejos de estar activa, consiguiera cerca de 1.500 afiliaciones, siempre según los datos difundidos por Blas. Con estas incorporaciones quedaron a un paso de designar a un miembro paritario en la discusión salarial de los maestros y profesores.
En 2000, ATSA era el principal gremio del sector de la Salud y tenía a la mayoría de los empleados de ese rubro entre sus filas, mientras que ATE tenía muy pocas fichas.
“El único gremio que bancó el recorte que hizo Iglesias fue ATSA. Eran épocas duras y era tal el nivel de enojo que Navarro no podía ni entrar en algunos hospitales, porque lo querían linchar”, recordó Blas.
En octubre del año pasado, la compulsa de afiliaciones arrojó como resultado que en el rubro de la salud, con el Instituto Provincial de Vivienda, la Secretaría de Deportes y el Ministerio de Desarrollo Social “hay 11.500 empleados públicos del sector no profesional, de los cuales 6.500 pertenecen a ATE y sólo 1.479 están en ATSA”, según aseguró a diariouno.com.ar el secretario adjunto de ATE, Roberto Macho.