Por Enrique Pfaapepfaap@diariouno.net.ar
De este modo, el establecimiento consiguió que los dos chicos que no cumplían las normas de convivencia y requisitos sean escolarizados en otra institución. La decisión fue tomada en presencia del director de Escuelas Técnicas y Trabajo, Francisco M
La escuela Kairúz le ganó a la DGE y logró el traslado de dos alumnos conflictivos
En la escuela de Palmira se reunió por más de dos horas el Consejo Escolar en pleno, integrado por alumnos, docentes y padres, y el director de Escuelas Técnicas y Trabajo, Francisco Molina y el supervisor Gustavo Funes. Al finalizar la reunión Molina salió a paso vivo de la escuela y evitó a los medios, mientras que Funes no pudo esquivar a este medio y al menos declaró que el conflicto “está en vías de solución” y no quiso aclarar cuales eran estos carriles que se seguirán en las próximas horas.
Pese a esto se pudo establecer que finalmente la Supervisión terminó aceptando como válida la decisión de la escuela de darles el pase a los alumnos díscolos y serán ellos los que se encargarán de ubicar a los jóvenes en otros establecimientos para garantizar su escolarización.
Incluso la madre de uno de los alumnos le confirmó a este diario que “mi hijo ya está en otra escuela” aunque criticó la decisión del Consejo y aseguró que su hijo llevaba a la escuela el uniforme correspondiente, “salvo una campera que era negra y no azul”. Luego agregó que “igualmente yo ya no quiero que venga más a esta escuela, porque lo han tratado muy mal”.
El conflicto estalló esta semana pero venía gestándose desde el mismo comienzo de clases.
F. era un alumno repetidor que cursaba el segundo año de secundario y había ingresado a la Kairúz este año, con pase de otra escuela de Palmira. Como todos, él y sus padres habían firmado las normas de convivencia de la escuela en las que se fija, entre otras cosas, que los alumnos deben concurrir con remera blanca o azul lisas y pantalón de jean o de gimnasia.
Según el Consejo, F. nunca cumplió este requisito y se le realizaron varios llamados de atención para que lo hiciera. El martes 29 de mayo se presentó vestido informalmente y la dirección decidió enviarlo de regreso a su casa, en compañía de un hermano mayor, para que se cambiara de ropa y regresara con el uniforme. En cambio a los pocos minutos llegó su padre a la escuela, quien insultó a todos los presentes, incluidos directivos, docentes y alumnos, y llegó a amenazar a un profesor, diciéndole que “a vos te voy a arrancar la cabeza”.
S. es un alumno que está en el último año de la secundaria y que esa mañana recibía clases especiales y separado de su curso original por haber hecho comentarios discriminatorios hacia una compañera embarazada y hacia otros, a quienes llamó despectivamente “bolivianos”. El Consejo le había pedido ya a S. que, para remediar su conducto, se disculpara con los alumnos agredidos, cosa que no había hecho hasta ese momento.
Cuando llegó el padre de F. y comenzó a insultar, el alumno S. aplaudió esta actitud y dijo: “Yo apoyo a este señor”.
A partir de esta situación el Consejo Escolar decidió sesionar y en votación secreta y por amplia mayoría decidió darles el pase a los dos alumnos, en vistas de que no habían dado resultado las recomendaciones anteriores para que cambiaran su actitud.
Esta medida del Consejo fue desconocida por la Supervisión, que ordenó que los alumnos debían ingresar a la escuela “sin restricción de uniforme” y el acta fue difundida en Facebook por uno de los alumnos en cuestión, 24 horas antes de que fuera notificada la escuela. En ese perfil público y junto al acta del funcionario se comenzaron a sumar insultos contra la directora y la institución.
Este martes la gran mayoría de los alumnos de la escuela se encadenaron en el ingreso al edificio y con pancartas apoyaron la decisión de la escuela, a su conducción y pidieron por el cumplimiento de las normas.
Finalmente este miércoles los supervisores Molina y Funes escucharon los argumentos del Consejo Escolar, estudiaron los antecedentes y terminaron, en forma implícita, reconociendo la validez de lo actuado.
Ahora, tal como pedía el mismo Consejo, será la Supervisión quien debe asegurar que en otra escuela se les garantice a los alumnos en cuestión su derecho a ser escolarizados.