"La economía ortodoxa que se dio en los '90 expulsó a la ética de la economía, y esto les hizomucho daño a la Argentina y a los países donde se aplicó", manifestó Bernardo Kliksberg, doctor en
ciencias económicas y en ciencias administrativas, además de licenciado en sociología y enadministración, y contador público egresado de la Universidad de Buenos Aires.
Agregó que "la ética es la que tiene que fijar las metas de la economía; esto es bueno y lahace exitosa". El académico, quien lanzó recientemente el libro Primero la gente, que escribió junto aAmartya Sen, premio Nobel de Economía, se presentó en el Primer Foro Nacional (y sexto provincial)de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), que llevó adelante la organización Valos. –¿Cómo definiría usted la RSE? –Es el repensar el rol de la empresa en la sociedad. Empezó siendo parte de una estrategiapublicitaria, de relaciones públicas, pero ahora es algo totalmente distinto. La empresa no puedeexistir sólo para producir utilidades a sus dueños, si bien es legítimo que lo hagan, pero hoy setiene que comprometer a ayudar a las políticas públicas frente a los grandes problemas, como ladeserción escolar, el maltrato infantil, la falta de vivienda... En otras palabras, la empresatiene que ser un ciudadano ejemplar. –¿Cuáles son las principales responsabilidades de una compañía? –Se sintetizan básicamente en cinco. La primera es el buen trato a su personal, el desarrollodel mismo, con remuneraciones dignas y que respete a las familias. Segundo, que tenga un juegolimpio con el consumidor con productos de buena calidad a precios razonables y que sean saludables.El tercer punto es que esté a favor del medio ambiente. Como cuarto está el hecho de que seatransparente y que los pequeños accionistas puedan intervenir en las decisiones, y por último, quetenga un compromiso comunitario que ayude a las políticas públicas junto con las organizaciones nogubernamentales. –¿Cómo ve a Argentina hoy económicamente? –El país tiene condiciones naturales excepcionales; tiene fuente de energía barata, abundanteagua, la posibilidad de producir alimentos de buena calidad y materias primas energéticas claves,como petróleo. En definitiva, es muy favorable, pero esto puede ser muy mal utilizado como pasó enla década de los '90, donde todo estaba al servicio de las grandes concentraciones de capital deunos pocos y la exclusión de las grandes mayorías. La clave está en que la sociedad tiene que sermás participativa, porque esto mejora las políticas, ya que se ejerce presión y vigilanciaconstante, no es votar una vez cada cuatro años y nada más, sino organizarse y participar. Kliksberg cerró la entrevista manifestando que "la economía hoy no se puede medir sólo por lainflación y el producto bruto per cápita, criterios impuestos por organizaciones financierasinternacionales amarrados a la ortodoxia de la economía; hoy se plantean mediciones que abarquen laintegralidad de la personas y su bienestar".


