Por Javier Polvani
La crisis carcelaria apuró la decisión del Gobierno de construir celdas para 200 presos en el Penal Almafuerte. En el caldeado escenario que se configuró tras algunas revueltas en distintas cárceles y, principalmente, la fuga de tres presos peligrosos del centro de detención de Campo Cacheuta, el gobernador Paco Pérez remarcó con preocupación que la población carcelaria crece alrededor del 10% por año en la provincia y resolvió que se agrande la capacidad de encierro del último penal construido en Mendoza.
La medida revela que el Gobierno no contempla que en lo inmediato se pueda revertir la tasa de crecimiento de encausados y condenados por la comisión de delitos. Y, entonces, si no se construyen más celdas se agravarían las situaciones de hacinamiento y desborde de internos de las cárceles provinciales.
En Campo Cacheuta, al lado de Almafuerte, la Nación está construyendo un penal para detenidos por delitos federales en la que se alojarán, además de los mendocinos, los puntanos y sanjuaninos sospechados o condenados por esas causas. Pero el Gobierno de Mendoza calcula que con la cárcel federal no alcanzará para contener el crecimiento de la población carcelaria de la provincia.
El ministro político Félix González confirmó a este portal que la construcción de celdas con capacidad para 200 detenidos será inmediata y que los presos que vayan a ese sector estarán a cargo de las autoridades de Almafuerte. No obstante, en el Gobierno evalúan seriamente para el futuro contar con dos penales provinciales con conducciones independientes entre sí en Campo Cacheuta porque si se sigue ampliando la cantidad de presos de la cárcel existente va a llegar el momento en que esa dependencia será inmanejable por una sola administración.
El alto nivel de reincidencia de los presos que recuperan la libertad tras cumplir una condena es una de las variables que más influye para que cada vez sean más los detenidos en la provincia. Y, aunque Pérez también resolvió nombrar un procurador penitenciario y ordenó al ministro de Gobierno aceitar el trabajo con la Justicia para revertir esta tendencia, las previsiones de ampliación de la capacidad de recepción de las personas privadas de la libertad se explican con la estimación oficial de que la cantidad de reclusos seguirá en crecimiento sostenido.
El avance del gobierno en la ampliación de los lugares de detención en la localidad lujanina de Campo Cacheuta provocaría un cambio en la política actual que privilegia la detención de encauzados en Boulogne Sur Mer y condenados en Almafuerte. Esta línea de acción responde a cuestiones de logística, porque los presos procesados son requeridos por los Tribunales mucho más asiduamente que los condenados y es más fácil trasladarlos si están detenidos en la cárcel de Capital que si estuviesen en Luján.



