El ministro de Gobierno contó cómo vivió el día que murió el ex presidente, a más de un mes de su fallecimiento.

La carta de Adaro sobre Néstor

Por UNO

Hace un mes, cuando esperaba junto a mi familia, con expectativas, la llegada del censista, unmensaje en el teléfono me anunciaba que Néstor Kirchner había muerto.

Mi primera sensación fue una mezcla... de incredulidad ante algo que me parecía imposible de

pasar y un dolor fuerte en el estómago, adelantando con angustia solapada la posible realidad.

Recorrí, en segundos, los canales de televisión, con la esperanza de corroborar un error o

equivocación en la noticia, ansiando que alguien dijera que no era cierto. No fue así, una y otra

vez. las placas periodísticas confirmaban la triste noticia. Inmediatamente me embargó una gran

tristeza, un vacío enorme, la sensación de saber que alguien fundamental para la historia de los

argentinos se había ido. Se sucedieron llamados de amigos y compañeros, todos compartiendo el dolor

por la noticia, un reportaje inconcluso porque la angustia podía más que las palabras, la inocencia

de mi hija menor preguntándome por qué estaba triste.

Comprendí que era un momento crucial en la historia argentina donde yo, como también una gran

mayoría del pueblo argentino, habíamos perdido a su líder.

Podría escribir esta carta como político, expresando ideas, conceptos, conclusiones y

aportes.

Pero prefiero recordarlo, como dice Galeano... que recordar proviene del latín recordis y

significa "volver a pasar por el corazón". Como cuando leyó en la ESMA el poema de un detenido

desaparecido Joaquín Enrique Areta: "...quisiera que me recuerden por haber hecho camino, por haber

marcado un rumbo, porque emocione su alma...".

Y lo recuerdo... Cuando una mujer de 80 años en la vigilia por los juicios a los represores, me

trasmitía su emoción porque luego de 32 años de lucha, espera y olvido, la democracia le devolvía

lo que nunca le deberían haber quitado: Justicia.

Cuando mi mamá, a la que hoy ya no tengo, como docente jubilada, se alegraba por los aumentos

y la movilidad previsional conquistada.

Cuando la mujer que ayudaba en casa mostraba orgullosa su bono de jubilada.

Cuando los domingos comparto con mis cuñados el almuerzo y cuentan los más de cinco años que

vivieron fuera del país buscando un futuro no encontrado, volviendo luego a trabajar como tantos

jóvenes repatriados y a criar a sus hijos en nuestra tierra.

Cuando se entregaban en la escuela hogar Eva Perón las tarjetas de la asignación universal a

miles de mujeres con sus hijos, dejando las dádivas y el plan por la restitución de derechos.

Y lo recordaré...los 1° de mayo, fecha que se recuperó como festejo y agradecimiento por el

trabajo, y no como años atrás que era un día vergonzante por la cantidad de desocupados y excluidos

en el país.

Y lo recordaré... porque pude entender que cuando se plantea la Ley de Matrimonio Igualitario

reivindicando el derecho de las minorías, se pone en vigencia el significado pleno de la

democracia.

En fin, muchos como yo cuando perdemos dolorosamente a alguien, hacemos una recuperación de

lo que significó y aportó esa persona en nuestras vidas.

Caminando por Buenos Aires en estos días, observé en una pared de San Telmo que, fuera de

toda influencia mediática de crispación y confrontación, tenía una leyenda que decía: "Un hombre

cerró los ojos para que millones los abrieran".

La filosofía popular callejera seguramente percibe que gran parte del pueblo argentino,

recordará por siempre a Néstor Kirchner.