Por Javier Polvani
Los referentes locales de la agrupación fundada por Máximo Kirchner votaron en contra de la iniciativa que avaló el propio gobernador y el PJ en la Legislatura para endurecer el sistema de salidas transitorias en la cárcel. En la foto: Anabel S
La Cámpora dejó pagando a Pérez en la votación del régimen de salidas de presos
La Cámpora dejó en evidencia las diferencias del peronismo de Mendoza con el kirchnerismo puro que profesan desde la agrupación fundada por Máximo Kirchner. Lucas Ilardo y Marina Femenía, diputados provinciales camporistas, lo dijeron con todas las letras en una sesión especial de la Cámara Baja: las convicciones del proyecto nacional y popular van en contra del voto acordado por el bloque oficialista a favor de media sanción en general de un proyecto que endurece las condiciones para que los presos accedan a beneficios a medida que van cumpliendo sus condenas.
La línea dura en materia de Seguridad que el gobernador Paco Pérez avaló tras cada caso conmocionante de la opinión pública va en contra del garantismo que expresa el kirchnerismo en la materia y los diputados provinciales de La Cámpora ya avisaron que, por más que los intereses coyunturales del gobierno provincial lo requieran, no están dispuestos a salirse del libreto que baja la conducción nacional de la agrupación, que ganó vastos espacios de poder en la administración de Cristina Fernández. El endurecimiento de las condiciones de las salidas transitorias de los presos fue el detonante de una divisoria entre La Cámpora y el gobierno que no sólo se reduce al ámbito de la seguridad.
Los jóvenes cristinistas alineados en la agrupación que conduce a nivel nacional Andrés Cuervo Larroque, desde diciembre diputado nacional, no aportaron militantes ni color al primer discurso del gobernador ante la asamblea legislativa el primero de mayo. Ilardo justificó la actitud vía Twitter asegurando que sólo militan por la Presidenta.
Y no sólo ese antecedente guarda la compleja relación entre la agrupación ultra K y el peronismo mendocino expresado por el gobierno de Pérez. También Ilardo y Femenía se cortaron del bloque de diputados del oficialismo para pedir por su cuenta la adhesión de Mendoza a la Ley de Muerte Digna aprobada por el Congreso de la Nación, generando fuertes cruces desde el Partido Justicialista.
Convicciones y marcas ideológicas
En la sesión especial de la Cámara Baja del jueves se trataba un proyecto de Ley de Código de Ejecución de la Pena, diseñado por el radical Luis Petri, que contempla el endurecimiento de las condiciones mediante las cuales los presos acceden a beneficios según el avance del cumplimiento de la condena. En el PJ las diferencias conceptuales e ideológicas con la moción de Petri abundaron, pero tras evaluar que el costo político de oponerse sería altísimo para el oficialismo, la bancada del peronista se allanó a votar igual que los radicales y los gansos.
Pero los camporistas no sólo se opusieron, sino que fundaron esa línea en cuestiones prácticas e ideológicas. “Quiero ser consecuente con mis convicciones porque me sumé a este proyecto político que no dejó las convicciones en la puerta de la Casa Rosada y yo no las dejo en la puerta de la Legislatura”, argumentó Ilardo antes de levantar la mano en contra de la línea adoptada por el bloque del oficialismo.
Y su compañera, Femenía, basó la argumentación de su negativa al proyecto en una consideración positiva del otorgamiento de beneficios a los internos que hacen mérito para conseguirlos. “Invito al diputado Petri a la Penitenciaría para que vea que no es un hotel, como dicen. Los presos viven situaciones complicadas”, dijo en su turno de exposición ante la Cámara de Diputados.