Ariel Jait fue distinguido por el Consejo Empresario local en el área de liderazgo, compromiso y logros.

Joven destacado: el mendocino del equipo gerencial de Bayer

Por UNO

Ariel Andrés Jait (39) tiene bien claro qué es lo que necesita nuestro país para triunfar con los productos locales en el exterior: "credibilidad". No lo dice desde la soberbia de un licenciado en Economía que cree tener todas las respuestas para la exportación, sino que lo ha comprobado durante años de viajes por el mundo ocupando cargos gerenciales en la multinacional Bayer, donde hoy este mendocino ejerce el cargo de director financiero para Asia Pacífico en la unidad de negocios Consumer Health, uno de los tres negocios de la compañía alemana a escala global.

Por su labor, el Consejo Empresario Mendocino (CEM) lo distinguió entre los jóvenes mendocinos destacados en el exterior en el área de liderazgo, compromiso y logros. Desde su trabajo en Singapur, el exitoso mendocino habló con radio Nihuil sobre su meteórica carrera y la imagen de Argentina en el exterior.

-¿Por qué la unidad Pacífico de Bayer está en Singapur?

-Singapur es como una especie de burbuja en Asia, es uno de los países más desarrollados, es muy moderno y tiene muy buena infraestructura. Entonces se hace más atractivo para poder conseguir gente que quiera venir hasta Asia. Además, está muy bien ubicado y podríamos decir que es el centro de negocios de los países asiáticos, la mayoría de las compañías internacionales están acá y manejan la región desde este punto.

-¿Cómo es vivir allí?

-Nosotros llegamos hace poco, en setiembre, pero vivir acá es una mezcla: tiene de todo, es muy diverso, en religiones, en nacionalidades y en razas. Uno puede explorar de todo, se habla inglés, así es que la integración es sencilla. Es caro vivir acá, el costo de vida es muy alto, como en Londres. Podemos comparar porque antes vivimos en Chile y Europa, donde el costo era más parecido al nuestro. Igualmente, los salarios son, en general, altos: hay compañías internacionales que se podrían comparar con los salarios de Japón o Australia.

-¿Y el nivel educativo?

-Es muy buena la educación, es uno de los lugares que tienen los indicadores más altos y para nuestros niños, de 2 y 5 años es muy positivo. A los chiquitos les dan clases de inglés y en la mayoría de los colegios les dan una segunda lengua, como chino, así es que aprenden los dos idiomas todos los días.

-Sos egresado de la UNCuyo como licenciado en Economía y llegaste a ser director financiero de Bayer, un gigante mundial, ¿cómo llegaste a ese puesto?

-Llevo 10 años trabajando en la empresa. Nos fuimos con mi esposa a Europa a estudiar una maestría y ahí decidimos quedarnos a ver qué pasaba. La idea original era estudiar y volver a Mendoza, pero cuando terminamos la maestría en España entré a Bayer. De ahí me ofrecieron ir a un programa de desarrollo rápido gerencial, primero estuve en Inglaterra y después, en la casa matriz de Alemania, trabajando con el Comité Ejecutivo de Bayer. De ahí me ofrecieron ir a Chile a un puesto gerencial y surgió la oportunidad de ir a Asia, y nosotros teníamos ganas de tener una experiencia en esta parte del mundo. En empresas como esta es muy importante tener disponibilidad para moverse, eso es diferencial. Tenés que tener cierta flexibilidad para crecer en la compañía, sobre todo, a nivel global. Y las cosas, afortunadamente se dieron bien.

-¿Cuántos años llevás?

-Son 10 años, una carrera relativamente corta, pero es clave estar en la casa central, en la casa matriz. Compañías como estas, que son monstruos y tienen 100.000 empleados, sigue teniendo el componente de que si pasás por ciertos lugares, críticos o importantes -nosotros estuvimos trabajando ahí 4 años-, para ellos es importante para saber cómo trabaja la compañía a nivel global. Ellos necesitan tener gente en la que confían, para mandarla a distintas partes del mundo como para que sigan manteniendo los valores y estrategias que ellos quieren tener.

-Estás en Asia, que es corazón económico del mundo y has estado en Chile, que es puerta para ese continente. ¿Qué nos estaría faltando para abrir ese portal?

-Para mí Argentina, a nivel potencial, es totalmente superior a otros países, por el hecho de tener recursos naturales -Chile tiene cobre y no mucho más a nivel natural-. Argentina tiene mucho más. Uno viaja por el mundo y como mendocino siempre presta atención al vino, por ejemplo. Estuve en Australia tratando de encontrar vinos nuestros y el 90% eran chilenos, ni siquiera de altísima calidad, simplemente vinos con mucha habilidad comercial. En esto hay un tema de confianza: si yo soy un importador australiano y quiero apostar al Malbec, no puedo pedirte tres y que me mandés dos o una.

-¿Cuál es tu sensación?

-En este contexto se trata de un tema de credibilidad que hemos perdido en el tiempo con tantas idas y vueltas. Y Mendoza obviamente sufre por eso, por más que ha logrado diferenciarse con el tema del Malbec, pero ese entorno no es fácil de superar.

-Somos un país poco confiable...

-Eso termina superando mucho el tema de calidad, porque si querés llegar a un restorancito de una esquina de Nápoles no vas a tener problemas porque les va a gustar tu vino, con una etiqueta divina, con los vinos maravillosos que tenemos en Mendoza. Pero si querés que Wall Mart venda un millón de botellas de vino al año, no podés fallarle, y si le fallaste viene Concha y Toro o cualquiera de las bodegas grandes chilenas, que son ordenaditas y cumplidoras, como es el país, y van a confiar en ellas. Para llegar a esa escala termina pesando más ser creíbles, ser predecibles que ser bonitos. Ahí es donde Argentina como país tiene que ser más ordenado, debemos ser ordenaditos y confiables.

Producción: Rosana Villegas

Nació y creció en Chacras

Está casado y tiene dos hijos de 2 y 5 años

Se licenció en Economía en la

UNCuyo. Trabajó en el Ministerio de Economía, obtuvo una beca para seguir sus estudios de

posgrado en España e ingresó a la compañía alemana Bayer, donde hoy ocupa el cargo de director

financiero para Asia Pacífico.