El gobernador Celso Jaque decretó ayer la emergencia hídrica en Mendoza, lo que contempla la
utilización racional del recurso hídrico, procurando la utilización del agua subterránea en los
diferentes usos para compensar el déficit de agua superficial y el máximo reúso de efluentes de
origen doméstico, industrial y agrícola.
Los operadores del servicio público de provisión de agua potable deberán extremar sus
operaciones técnicas a efectos de evitar la permanencia de fugas en sus sistemas de distribución, a
la vez que aplicarán estrictas sanciones por mal uso o derroches de agua potable.
A los efectos de solventar los gastos que demande el uso del agua subterránea para compensar
el déficit de agua superficial para riego, deberá acordarse con el Ente Provincial Regulador
Eléctrico (EPRE) el otorgamiento de subsidios al consumo energético durante el período de escasez.
La iniciativa del Ejecutivo será enviada a la Legislatura provincial con el fin de conseguir
el aval tanto de Senadores como de Diputados para que la medida se lleve adelante.
De acuerdo con el escenario que anticipó el Departamento General de Irrigación (DGI), el
panorama más complicado se da en los ríos Tunuyán y Mendoza, donde la línea media está por debajo
del 35%. En particular, la cuenca del Atuel está el 25% por debajo de ese parámetro.
Habrá seguimiento
Mediante el decreto se creará una comisión de seguimiento y asesoramiento ante la alerta
hídrica, en especial de la cuenca del río Mendoza, que ejecutará las medidas necesarias de gestión
del recurso hídrico que se requieran y asesorará a las autoridades sobre la situación, sugiriendo
las acciones necesarias a adoptar para afrontarla.
La comisión estará integrada por todos los ministerios y las secretarías que integran el
Ejecutivo, a los que se sumarán el DGI, el Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) , Defensa
Civil y la Empresa Agua y Saneamiento Mendoza SA (AYSAM SA).


