Por Carina Luz Pérez
Joaquín Magallanes tiene 2 años y este lunes estuvo un largo rato en la guardia del hospital Notti porque pasó el fin de semana con vómitos, fiebre alta y diarrea. Mientras jugaba en los brazos de su mamá, Romina, recibía pequeños tragos de agua para probar si al menos las náuseas habían pasado, para permitirle volver a su casa de Godoy Cruz.
Cómo él, otros 40 chicos fueron atendidos con diarrea el domingo y sólo 5 pequeños quedaron internados por deshidratación, según informaron desde la dirección del hospital. Esto significaría que aún no se registra un pico de internaciones por diarrea estival, pero de todos modos los pediatras recomiendan tomar algunas medidas de prevención.
La diarrea puede ser causada por el rotavirus o bacterias conocidas como salmonella, la shigela, la Escherichia coli o el campilobacter, gérmenes que suelen circular con mayor frecuencia en el verano debido a que el calor propicia su ciclo vital.
“Cada vez que el calor es agobiante, se incrementan los casos de diarrea estival y los ingresos por deshidratación, por eso lo mejor es prevenir estos cuadros cuidando la higiene”, explica la directora asistencial del Notti, Hilda Mattoni.
Esa limpieza no sólo se refiere al hogar en general, sino a los implementos que utiliza un niño muy pequeño, como hervir mamaderas y chupetes y lavarse las manos cada vez que se preparan los alimentos y antes de alimentarlo.
Por otra parte, Mattoni recordó que otro descuido muy común sucede respecto a la conservación de la comida y su buena cocción, por eso “más de dos horas fuera de la heladera ya está contaminada esa preparación y no debe ser suministrada al niño” detalló la especialista. Tampoco es recomendable que las madres guarden los restos de leche que dejó el pequeño en la última toma de la mamadera, porque aún en el frío ese líquido ya tiene bacterias que las manos del niño o la boca dejó en ella.
Ojo con las visitas al aire libreEn estos días de intenso calor las salidas a los espacios verdes y espejos de agua son muy frecuentes, pero este lindo divertimento no es el mejor para los bebés menores de 2 años.
“Lo mejor es quedarse en casa para no exponer al niño a los intensos calores de un camping o el río, además en esos espejos el agua está muy contaminada y, al tragar agua cuando juegan, los nenes contraen estas bacterias”, advierte Mattoni.
Para que estén bien hay que dejarlos jugar en el agua en bañadera bajo supervisión de un adulto o dándoles duchas muy seguido. Ofreciéndoles agua hervida pero fresca y cuidarles la ingesta de alimentos, como puré de manzana, de zapallo, nunca verduras crudas.
Por supuesto, que a los niños lactantes debe ofrecérseles el pecho a demanda.
Los adultos también padecenLos ancianos y quienes trabajan en ambientes calurosos y húmedos tienen mayor riesgo de sufrir un golpe de calor. En estos casos, la temperatura corporal se eleva, el pulso se vuelve fuerte y rápido, se producen cambios en el estado de conciencia, la sudoración cesa y la piel se observa seca, caliente y enrojecida. Frente a ello, es imprescindible requerir rápidamente una consulta médica.



