Intendentes mendocinos entre la prudencia y el apuro

Por UNO

Por Nacho Rodriguez@NachoRodriguezJ

Los hermanos Omar y Emir Félix se han caracterizado siempre por representar de manera fiel la forma y la impronta de los sanrafaelinos en cada uno de sus movimientos políticos. Son conservadores en la gestión y revoltosos en las discusiones internas de su partido, el peronismo.

No es casual que haya quedado atrás la alianza que durante un largo tiempo los Félix compartieron con el mandamás de Guaymallén, el rockero Alejandro Abraham. El norteño maneja una comuna tan compleja como la del sur pero tiene casi a la vuelta de su casa la Gobernación donde cada tanto va a tocar el timbre para pedir auxilio, especialmente financiero.

Los Félix, por el contrario, deben también hacer equilibrio con las cuentas y en general los 243 kilómetros que separan a San Rafael de la ciudad de Mendoza se notan al momento de pedir ayuda. En ese juego, de casi nada ha servido en los últimos años que el otrora todopoderoso –y con ganas siempre de volver y de permanecer en el candelero- Alejandro Cazabán sea sanrafelino. El exhombre fuerte de Celso Jaque ha sido el enemigo más enconado de los hermanos que dirigen el municipio más importante del sur de Mendoza y le ha hecho sentir el frío de las montañas en el trato y en la asignación de recursos.

La familia Félix atesora una característica interesante: tres hombres Chafí (en 1973), Omar (en 2003 y en 2007) y Emir (en 2011) han sido electos para dirigir los destinos de uno de los departamentos más importantes de la provincia cuyana y pertenecen a dos generaciones, padre e hijos. San Rafael cuenta hoy, de acuerdo con datos del último censo, con 189 mil habitantes, cerca de 60 mil hogares y unos 215 millones de pesos de presupuesto comunal.

La vedette de los departamentos del sur ejecuta su presupuesto y ahorra. Eso le ha permitido, a diferencia de los otros municipios importantes de la provincia, tener guardados unos cuantos millones en el banco por cualquier contingencia. Esa autonomía financiera es la que les permite a los hermanos Félix ser ‘rebeldes internos’ del justicialismo y decir las cosas que quieren cuando quieren. No parecieran necesitar del auxilio financiero frente a algún imprevisto como sí lo requieren Abraham y el mismísimo Rubén Miranda, actuales aliados internos y por ahora ‘amigos’ de Francisco Pérez, quienes tienen sus comunas en rojo.

La de Mendoza es una clara muestra de encolumnamiento político en función de las necesidades financieras y en general los ordenamientos internos tienen que ver con la posibilidad de ‘apretar gentilmente’ al Gobernador de turno si necesito su plata y pertenezco a su partido. Encolumnarse para subsistir es bastante común en la lógica de la coparticipación nacional pero se disimula bastante bien en las políticas financieras de pago chico.