Ayer agregaron cuatro cabinas migratorias a las ocho que había el viernes, pero el esfuerzo no alcanzó y fueron desbordadas.

Hubo ocho horas de demora para cruzar a Chile el primer día del largo fin de semana

Por UNO

El éxodo de argentinos hacia Chile superó todas las expectativas previas al inicio del fin de semana largo: entre el viernes y ayer ingresaron en el vecino país 10.709 personas. Semejante flujo de vehículos hizo colapsar el complejo Los Libertadores, donde debieron agregar cuatro cabinas a las ocho que había para así agilizar los trámites. El día más complicado fue ayer. La demora promedio fue de seis horas, aunque por momentos hubo que esperar hasta ocho.

Para tener una referencia de la magnitud del movimiento, basta recordar que en enero, durante el recambio de quincena, egresaron alrededor de 12 mil personas y la espera no superó las cuatro horas. Otro dato: el momento más crítico fue el segundo día de enero, cuando cruzaron casi 6 mil personas y unos 1.200 autos.

El flujo vehicular que se registró el viernes estuvo dentro de lo previsto por las autoridades y no hubo mayores problemas. Según informaron desde el Escuadrón 27 de Gendarmería nacional de Punta de Vacas, ese día cruzaron el túnel Cristo Redentor 4.209 personas (distribuidas en 666 autos y 52 micros). El flujo fue constante y la masa de visitantes no se concentró en algún horario en particular, por lo que las ocho casillas migratorias dispuestas en Los Libertadores operaron sin mayores problemas.

Según agregaron desde el Ministerio de Gobierno, los paseantes se encontraron con una demora promedio de poco más de una hora.

Pero todo cambió ayer, cuando cientos de personas intentaron cruzar a Chile durante la mañana. Los autos empezaron a acumularse en el corredor internacional y Gendarmería debió montar un gran operativo logístico para evitar accidentes y complicaciones, ya que la fila de rodados comenzó a extenderse por varios kilómetros.

“Entre las 14 y las 15 se dio un pico y se registró una espera de ocho horas para cruzar a Chile. En ese momento, la fila de autos llegaba desde Los Libertadores a Punta de Vacas”, informaron desde Gendarmería, fuerza que se vio obligada a cortar el tránsito en algunos sectores para evitar que se acumularan autos sobre la calzada en aquellas zonas donde no hay banquinas.

Ni las 12 cabinas habilitadas fueron suficientes y la espera promedio fue de seis horas. Según datos oficiales, hasta las 18 de ayer habían entrado en Chile 6.500 personas distribuidas en 1.300 autos y cerca de 50 micros.

No dieron abasto“La situación estuvo complicada. Hemos sobrepasado todas las expectativas”, se sinceró ayer Osvaldo Gutiérrez, coordinador por parte del Gobierno mendocino en Los Libertadores. “El problema que se dio es que se concentró una gran cantidad de autos en la mañana y las cabinas no dieron a basto”, agregó el funcionario.

Para entender la situación basta un simple dato: las 12 cabinas para trámites migratorios tienen capacidad para atender entre 100 y 120 vehículos por hora. Si en algún momento se supera esa capacidad inevitablemente comienzan a acumularse rodados. Eso es justamente lo que pasó ayer, ya que la cantidad de autos que intentó cruzar durante la mañana hizo colapsar la capacidad operativa de las casetas.

Si bien en el momento más crítico la cola de autos llegó a extenderse (con tramos libres) hasta Punta de Vacas (unos 36 kilómetros), pasadas las 19 de ayer la fila se había reducido considerablemente y llegaba hasta la localidad de Las Cuevas.

“Las autoridades chilenas nos han comunicado que en vistas de esta situación tratarán de mantener el mayor tiempo posible habilitadas las cabinas que están fuera del complejo”, comentó Gutiérrez. Las mismas operan de 8 a 20 en el exterior del complejo aduanero, mientras que de 20 a 8 trabaja el centro de atención que se encuentra adentro.