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De ellos, 103 se encuentran privados de su libertad. En la DINAF admiten que hay un incremento en la reincidencia. Críticas a la evaluación de los casos y la falta de contención.

Hay más de 500 chicos de entre 16 y 18 años que en el Sistema de Responsabilidad Penal

Por Rosana Villegas

Las víctimas llegan ofuscadas a las Oficinas Fiscales del Gran Mendoza diciendo que las acaba de asaltar un jovencito armado. En algunos casos, el brazo de la policía alcanza a atrapar a alguno de los ladrones, pero cuando lo llevan a la comisaría se constata que por su edad es inimputable y desde ese momento es competencia de la DINAF dirimir qué será del futuro de ese chico, que en la mayoría de los casos, es reintegrado a sus padres. Si tiene más de 16 años y cometió un delito considerado grave, el juez Penal de Menores puede considerar si le cabe la privación de la libertad o si en cambio, dispone para él medidas alternativas.

En la actualidad hay más de 500 menores, de entre 16 y 18 años, incluidos en el Sistema de Responsabilidad Penal. De ellos, 103 están privados de su libertad. En la DINAF admiten que hay un incremento en la reincidencia, pero consideran que ese aumento no es significativo.

Sólo por citar algunos ejemplos del protagonismo que parecen estar ganando los menores de edad en asaltos cometidos en Ciudad podemos recordar el caótico 14 de junio pasado, cuando unas 10 personas denunciaron haber sido asaltadas por menores en seis atracos en los alrededores del Parque Central, en la zona limítrofe entre la Cuarta y la Sexta Sección. Ese día se detuvo sólo a dos adolescentes: una chica de 16 años que, cuchillo en mano, fue atrapada en la plaza Independencia luego de haber asaltado a otras dos jóvenes para quitarles una mochila y el celular, y a un joven de 17, que se abalanzó sobre una mujer, la tiró al piso y la arrastró por San Martín y Echeverría para quitarle un bolso. Los gritos de esa mujer alertaron a vecinos que lograron detener al ladrón.

El 2 de julio en la Oficina Fiscal Nº13, de Ciudad, se registró la detención de 14 adolescentes, varios de ellos aprehendidos in fraganti cuando emboscaban a otros jóvenes para quitarles unos pocos pesos.

“Yo estaba con una amiga en el Parque Central a la siesta y se me acercaron tres pibes ofreciéndome unos CD, pero en un momento uno sacó un revólver, me apuntó y me exigió la moto, la campera y el celular. Después lo atraparon con mi moto, todas mis pertenencias y el arma que estaba cargada, pero por lo que sé lo llevaron a la Comisaría del Menor y se lo dieron a los padres antes de que yo terminara de hacer todos los trámites para que me devolvieran mis cosas”, contó a Diario UNO, Jonathan Castillo, quien fuera atacado el 23 de julio.

“Nosotros no pretendemos ir en contra de la ley que protege a los menores, pero hay casos que parecen no ser evaluados como corresponde. Acá, por ejemplo, se detuvo a una chica de 14 años por un asalto agravado con un cuchillo, se la envió a la Comisaría del Menor para que la DINAF decidiera qué hacer con ella y a las dos semanas volvió a caer por otro robo. Entonces, no hay contención. En la mayoría de los casos, se los entregan a los padres y deciden darles un tratamiento psicológico, pero los chicos nunca se presentan y todo queda ahí. Con los chicos que son imputables pasa algo similar: en algunos casos ni se chequea si quien lo retira es el padre, entonces ese chico queda en manos de alguien que seguramente no se preocupa por ayudarlo a que no vuelva a delinquir”, se quejan en una oficina fiscal de Ciudad.

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