La escasez de azúcar que se sintió fuerte en la provincia durante abril nunca se solucionó.
Hoy el cartelito que limita la cantidad de kilos que los clientes pueden llevar en lossupermercados está más vigente que nunca. Para colmo, el producto está entre 80% y 90% más caro.
En enero el acuerdo con el Gobierno Nacional estipulaba un precio de $2,40 por kilo deazúcar. En abril, el paquete con ese peso y de segunda marca rondaba los $2,60. El mismo vale hoyentre $4,70 y $4,95. Pero, hablamos de marcas poco conocidas como Santa Celia o Santa Bárbara. Curiosamente el kilo de este producto de primera marca como Fronterita o Ledesma no llega alos $4 (antes estaba en $2,80). Eso sí, es mucho más difícil conseguirla. En ambos casos, dependiendo del supermercado, cada cliente no puede llevarse más de uno o doskilitos por compra. Nadie sabe nada Cuando se consulta a los empleados de los súper e hipermercados la razón de los aumentos y lalimitación para comprar este producto, contestan con evasivas y escuetas explicaciones. "A eseprecio nos llega", es toda la información de brindan. Menos idea tienen si se les pregunta cuándo se normalizará la situación. Y si se solicita lapresencia de un gerente, no hay respuesta favorable: "No sabemos informarle, señor", diceencogiéndose de hombros y mirando al vacío. ¿Especulación? Otro punto raro en esta historia es que, semanas atrás, en las sucursales de casi todos lossupermercados mendocinos el azúcar desapareció. Cuando regresó a las góndolas, el precio eranotoriamente más alto. Sin embargo, para la titular de Protección del Consumidor, Marta Rizzo, no existeespeculación. "Creo que el problema pasa por una escasez real relacionada con la problemática zafra(cosecha de caña de azúcar) de este año. Además, creo que se está priorizando la exportación antesque el abastecimiento interno", analizó. En mayo, la empresa líder del sector, Ledesma, publicó que estaba entregando entre 25% y 35%más de producto que en 2009. De esta manera, puso en duda la escasez que argumentan lossupermercados con sus cartelitos. En ese momento, aseguraron que la situación se normalizaría amediados de junio, esto nunca ocurrió. Para Rizzo, el Estado debería poner la lupa sobre toda la cadena de comercialización. "Nopuede ser que las marcas de menor calidad estén mucho más caras y que las primeras marcas estén másbaratas, pero no se consigan. Algo pasa en el medio del proceso", dijo. Un empresario del sector azucarero explicaba en abril el porqué de esta situación: "ElGobierno nacional subsidia las marcas de azúcar de primera calidad. Estas marcas se entregan enbolsas de un kilogramo y con un cupo fijo mensual a los mayoristas que luego abastecen a losminoristas". Lo paradójico es que llegan a un precio más barato que el azúcar de segunda calidad (sinsubsidio, en bolsas de 50 kilogramos y que luego se fracciona). El público se vuelca por la marcaconocida, de mayor calidad y más barata. Cuando ve que la góndola se vacía por varios días, recurre a las de segunda calidad, con loque se produce una suerte de "corrida azucarera" con subas en los precios, especulación,restricción en la compra, mercado negro y acaparamiento incluidos.

