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Dos amigos pusieron en Godoy Cruz un local que provee productos para el cultivo hogareño de cannabis. Dicen que es legal porque no venden ni semillas ni marihuana.

Happy Farm

Por Analía Boggia

Dos amigos decidieron hacer lugar a un hobby y hace dos meses abrieron un local en Godoy Cruz que comercializa productos que facilitan el cultivo casero de cannabis. Happy farm (frase en inglés que significa huerta feliz) no vende ni semillas ni marihuana y ya despierta curiosidad entre vecinos y mendocinos.

En el lugar, ubicado en plena calle San Martín, se pueden adquirir desde abono y tierra preparada para llevar adelante una pequeña huerta al aire libre, pero también los implementos que sirven para cultivar in door, es decir adentro de una casa. Aunque uno de los socios propietarios del negocio, Jorge Lanzani (34), indicó a diariouno.com.ar que “es factible también encontrar gran variedad de papeles y pipas de todo tipo de diseño”.

El comercio parece rayar en el límite con lo ilegal, pero Lanzani se apuró a aclarar que “lo que está prohibido es vender semillas o el producto en sí mismo, esto es un negocio legal. Hay más de 25 locales en Buenos Aires y en Mendoza hay muchísimos”. Para evitar cualquier escollo con la Justicia se asesoraron con abogados.

Este administrador de empresas, que tiene una firma que desarrolla software, encontró en Happy farm la manera de concretar un hobby, en conjunto con su socio, vinculado al trabajo en bodegas. Pero además, defiende su emprendimiento, como un contrapeso al narcotráfico.

“Si un grupo de amigos quiere juntarse a fumar los fines de semana, es preferible que tengan su propio cultivo, en lugar de participar en el negocio millonario del narcotráfico”, tal como detalló Lanzani.

Si bien el local no termina aún su trámite de inscripción en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), ya terminó su habilitación en la Municipalidad de Godoy Cruz.

El target

A pesar de ser muy nuevo y de la originalidad del rubro, el negocio ya tiene aceptación entre los vecinos y entre los potenciales clientes. Es que según Lanzani, “el 90% de los que entran al local saben de qué se trata, pero también se asesoran sobre otro tipo de cultivos, no necesariamente se enfocan en el cannabis. El 10% restante no sabe de qué se trata, entra, y cuando se entera, se asesora sobre todo tipo de huertas”.

En cuanto al target, si bien el local prohíbe el ingreso de menores de 18 años, el rango etario del público que ingresa va precisamente desde los que ya cumplieron la mayoría de edad hasta personas de 70 años, siempre según la versión de uno de los propietarios del local.

Happy farm comercializa todo tipo de productos orgánicos que sirven para mejorar la tierra y los productos que se cultivan.  Según estimó Lanzani, empezar un cultivo con lámparas y abono “puede gastar entre $600 o $700 y después, a medida que pasan los meses, se pueden poner otros productos”, según indicó en diálogo con Nihuil.

Estos dos mendocinos tomaron la idea de negocios de España y Holanda, países en los cuales, según Lanzani, “los acompaña la legislación”.

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