El actor completó la escalada con la idea de difundir la donación de sangre. Su mujer, Marís Susini, viajó a Mendoza para darle una sorpresa.

"Grité cumbre con lo que me quedaba de alma", le contó a UNO Facundo Arana

Por UNO

Cerca de las 18 de este martes, el actor Facundo Arana y su expedición -formada por el guia demontaña Ulises Corvalán, el asistente Herman Kneeteman y el fotógrafo Pablo Betancourt- llegaron al

puesto de Horcones, el ingreso del Parque Provincial Aconcagua.

En ese lugar los esperó la modelo y conductora María Susini, esposa de Arana, quien arribó a

Mendoza para sorprender a su marido, tras 15 días de ausencia.

De esa manera, terminó la

expedición que el galán comenzó el 22 de octubre, con el objetivo de hacer una

campaña a favor de la donación voluntaria de sangre y de la cual surgirá un documental, que se

emitirá a fin de año por el Canal Encuentro.

El grupo hizo los 6.962 metros de cumbre el martescerca de las 16 (es la segunda vez que el actor cumple ese desafío). "Estoy tremendamente orgulloso

de haber podido llevar esta bandera hasta la cumbre", expresó el actor en Horcones, en referencia

al eslogan de su cruzada: "Donar sangre salva vidas".

En el puesto, además de Susini, esperaba una camioneta que preveía trasladar a los andinistas

a la ciudad de Mendoza.

"Grité cumbre con lo que me quedaba de alma", relató a

Diario UNO Arana a dos horas de haber terminado la expedición. Los 6.962 metros

del Aconcagua se transformaron el martes en 7.246 metros debido a una importante baja de presión,

según constató el altímetro del guía de montaña Ulises Corvalán.

Para el galán de TV, el esfuerzo y el importante desgaste físico estuvo más que justificado. "

Esta causa le dio sentido a toda la travesía y lo bueno es que todo salió muy bien", dijo a punto

de subirse a la camioneta junto a su esposa y al resto del grupo.

A sus 38 años, Arana reconoció que sintió la diferencia en su cuerpo al transitar los

senderos del Aconcagua, en comparación a su último ascenso en el 2003. Relató que su mujer y sus

tres hijos (India y los mellizos Yaco y Moro) le dieron el impulso necesario para alcanzar su meta

cuando su cuerpo ya no podía más al acercarse a los 7.000 metros.

Pero el sacrificio y la perseverancia triunfaron en esta historia que terminó con un final

feliz.