Por Mariano Pistone
Un colectivero del Grupo 10 fue asaltado en la madrugada del sábado por tres jóvenes, quienes le llevaron la billetera luego de amenazarlo con un arma de fuego. Este hecho es uno más de los dos de este tipo que , en promedio, se producen cada 15 días en el transporte urbano. No obstante, el sistema que más sufre esta realidad es el de media distancia, en el que se registran unos cuatro asaltos por semana. A pesar de los controles policiales, la situación no se soluciona y tiende, por el contrario, a convertirse en crónica.
“En el caso de transporte urbano se trata de hechos que podríamos considerar como aislados, pero la situación está muy complicada en el caso de la media distancia. Lamentablemente, no hay una solución a este tema”, sostuvo Rodolfo Calcagni, titular del sindicato de choferes de micros.
En esta área del sistema de transporte público de pasajeros los robos se suceden con frecuencia. Los delincuentes siempre utilizan un arma para cometerlos, ya sea de fuego o blanca.
Por lo general, según apuntó Calcagni, el dinero que se llevan no representa un cifra elevada, pues luego de cada recorrido el chofer deja la plata en la empresa (en los micros de media distancia se cobra boleto). “Es común que les sustraigan entre $10 y $50”, completó el sindicalista, quien se mostró muy preocupado por la seguidilla de este tipo de atracos.
El poco dinero que logran “recaudar” ha llevado a los delincuentes a tener como objetivo también a los pasajeros. Estos casos también se están repitiendo con frecuencia. Anteriormente, los malhechores se subían al micro y esperaban a que no quedara nadie, pero ahora, por lo general, al momento de abordar la unidad manifiestan sus reales intenciones enarbolando sin pudor sus armas.
Asimismo, la preocupación de Calcagni apuntó a la violencia con que se producen muchos de estos hechos. Por ejemplo, este año un chofer de media distancia resultó baleado en una pierna y otro fue herido con un arma blanca.
Operativos de controlSi bien los operativos policiales en micros que salen de la zona urbana se han intensificado para tratar de ponerles fin a este tipo de hechos delictivos, la realidad es que el objetivo no se ha logrado. Esto es así pues los ladrones “van corriendo su objetivo” y evitan aquellos que están siendo objeto de controles, para abocarse a los que no reciben atención.
El accionar policial es similar al que se aplica para los taxis: puestos fijos donde los uniformados abordan las unidades y controlan a los pasajeros, buscando detectar a los ladrones a bordo. No obstante, el brazo de la ley no logra aún alcanzarlos.


