Conseguir ayer un taxi fue toda una odisea, por lo menos hasta horas de la siesta. Quienes notienen auto y decidieron utilizar uno se encontraron con que era casi imposible comunicarse con la
central, bien porque daba ocupado o porque directamente no atendía nadie. Hallar en la calle uncoche de los 1.250 que circulan por el Gran Mendoza fue también una misión casi imposible.
Desde la Asociación de Propietarios de Taxis de Mendoza (Aprotam) calcularon ayer que lamerma en el servicio rondó el 10%, aunque, a juzgar por la experiencia directa, ese porcentaje fuesuperior. Si bien la Dirección de Vías y Medios de Transporte dispuso para el feriado de ayer unareducción del 30% en la frecuencia de los micros, nada especificó respecto del servicio de taxis.Distinta fue la situación el año pasado, cuando reguló que la prestación fuera del 70%."Este año quedó a criterio de los trabajadores y no hay forma de controlarlos. Muchos decidieron quedarse en sus casas con sus familias", estimó Fernando Sáez, presidente de Aprotam. El mismo 24 los empresarios especulaban con que durante el feriado se iba a registrar unamayor presencia de trabajadores a bordo de las unidades, sobre todo porque para esta fecha seproduce una fuerte demanda y muchos aprovechan para "hacerse unos pesos extra". Pero eso finalmenteno ocurrió y muchas personas debieron buscar otras alternativas de transporte para llegar a susdestinos. La opción más buscada fue el servicio de remises. En el Gran Mendoza circulan cerca de 450unidades de este tipo y, a diferencia de los taxis, en las centrales sí atendieron a los usuarios.De todas maneras, las demoras fueron mayores que las de un día normal.


