Por Cecilia OsorioEnviada especial
VALPARAÍSO– El folclore domina la postal: se puede ver a los vendedores de pescado a diestra y siniestra, ofreciendo a viva voz productos frescos, de su geografía natal. Intentan convencer a los visitantes y su arenga es, quizás, tan colorida como el muestrario de ejemplares marítimos que exhiben en sus aparadores.
Caleta Portales es de esos lugares que –sobre todo en un día donde la escasa presencia de sol no alienta a quedarse en la playa– no pueden dejar de recorrerse en la estadía de vacaciones. Con Higuerillas, ubicada hacia el norte, en Concón, son de los parajes de pescadores más representativos de la costa chilena.
En esta caleta, a pocos metros del puerto de Valparaíso, confluyen todos los días, cerca de las 7, centenares de botes pesqueros apresurados por dejar su cosecha para la venta de la jornada: congrios, reinetas y salmones se pelean el protagonismo en la demanda de los consumidores. También hasta allí llegan camiones, desde zonas recónditas del sur y, sobre todo, del norte, con lo que los chilenos generalizan como “mariscos”, es decir manjares chilenos de menor tamaño como machas, almejas, choritos, piures, entre otras pequeñas especies de mar.
“Vienen hartos mendocinos que prefieren sobre todo congrio y reineta”, señala Eduardo Martínez, que tiene un puesto en el paseo desde hace más de diez años, al tiempo que convence a un grupo de turistas diciéndoles: “Del mar a su paladar”.
Además de la venta de productos frescos, Portales tiene una variada oferta de restoranes, aunque la materia prima tiene origen en las mismas embarcaciones que llegan cada mañana.
Son siete los locales de venta de comidas situados en la zona que, contigua a las embarcaciones, conserva un espacio de mar para el disfrute de los visitantes. Un pequeño balneario en que suelen descansar los amantes del buen pescado luego de saborear las delicias del Pacífico. Se suman las ferias americanas de ropa y bazares de accesorios, recuerdos y juguetes, que colorean el itinerario.
Mendocinos, también aquí“Es muy pintoresco el recorrido, los precios permiten darse un gustito y además hay mucha variedad”, opina el mendocino Luis Valenzuela, acompañado por Adrián Benavídez y Miriam Contreras, en el paseo del pescado fresco. Por la noche preparará una nutrida paella a la que abastecerá de algunos moluscos y algo de reineta o congrio. Su opción es la de otros habitantes cuyanos que recorren a diario las instalaciones de la caleta.
“La diferencia de precios entre los puestos y los restoranes no es abismal, depende de la necesidad del cliente, si quiere cocinar o en cambio prefiere un producto preparado de acuerdo con la tradición”, explica Bernardo Gallardo, encargado de El Timón, uno de los establecimientos que mayor cantidad de comensales reciben a diario. Luego aporta un ejemplo: “Un kilo de machas se consigue fresco por $1.500 ($15 de los nuestros) y aquí en el restorán un plato de machas a la parmesana, con aproximadamente la misma cantidad, cuesta $4.500 ($45 argentinos). La diferencia está en los agregados”.
Siempre hay una excepción a la regla y Alexis, un lasherino que vacaciona junto con sus padres, Fernando Ortiz y Paola Angella, los apura para encontrar otra cosa para comer que no sea pescado.
Fresquitos por kilo
Reineta $15Congrio $40
Salmón $60Machas $15Almejas $10Choritos $5Al plato
Pescado frito $23Machas a la parmesana $45
Reineta y por el mismoprecio salmón a la plancha $38Una paila marina $30



