Lo primero que hizo fue agradecer al pueblo argentino por su generosidad e inmediatamente después levantó las banderas de la honestidad y la capacidad de trabajo como características de su pueblo. El presidente de Bolivia, Evo Morales, pasó anoche por Las Heras y se convirtió en el único mandatario que participó en las cumbres del Mercosur y de la Unasur, y que a la par estuvo en un acto popular.
El Presidente encabezó un acto en el estadio Polimeni ante unos 1.500 compatriotas afincados en estas tierras. Cuestionó el rol de la Iglesia en la destitución de Lugo de la Presidencia de Paraguay y deslegitimó el motivo del levantamiento policial que
Evo agradeció en Las Heras por permitir a muchos bolivianos vivir y trabajar en el país
Cerca de 1.500 personas, en su mayoría oriundos de ese país que residen en Mendoza, escucharon y aplaudieron sus palabras en el estadio Vicente Polimeni.
“Muchísimas gracias hermanos de Argentina y de Bolivia. Gracias al pueblo argentino por permitirnos trabajar y vivir en este país”, pronunció Morales apenas tomó el micrófono sobre el escenario del estadio cubierto enclavado en el corazón del departamento que comanda el peronista Rubén Miranda.
Una potente razón determinó que Evo no abandonara estas tierras sin antes verles las caras a su compatriotas aquí asentados: Mendoza es la segunda provincia del país con más inmigrantes bolivianos. En el Polimeni confluyeron bolivianos afincaddos en Maipú, Rivadavia, Guaymallén, San Rafael, Tunuyán y Tupungato, además de los que llegaron desde San Luis.
En su discurso, Morales recordó que una vez de visita en Argentina, cuando aún no era presidente, sino que apenas era un dirigente gremial, un empresario le dijo: “Los bolivianos son trabajadores y honestos, por eso siempre tendrán trabajo en Argentina”.
El mandatario no quiso pasar por alto la posibilidad de recordar los logros de su gestión en Bolivia e hizo un recorrido por las medidas más importantes de su gobierno.
“Quiero contarles lo que se viene haciendo, porque es mi obligación informar. Cuando llegamos al poder, en 2005, el Estado tenía 1.700 millones de dólares de reservas y hoy tenemos 13.000 millones de dólares”, afirmó desde el escenario.
Los bolivianos que se acercaron al estadio lasherino, en su mayoría trabajadores agrícolas que se movilizaron desde zonas rurales, aplaudieron cada una de las consignas pronunciadas por Morales y no perdieron oportunidad de cantar el clásico “Evo querido, el pueblo está contigo”.
Pero las referencias del Presidente a su país no fueron todas color de rosa. Entre las complicaciones, reconoció que “hay muchos problemas con la Justicia todavía, porque no todos piensan como deberían”.
Morales aprovechó la oportunidad para condenar "el golpe institucional que destituyó a Fernando Lugo" en Paraguay y para aludir a los momentos de tensión que vivió en su país hace unos días por un levantamiento de tropas policiales.
En ambos casos cuestionó fuertemente el rol de la Iglesia Católica. “Soy católico, pero estoy decepcionado de mi religión porque en Paraguay fueron los primeros en reconocer al nuevo gobierno después del golpe y porque en la revuelta en Bolivia fueron a bendecir a un grupo armado y amotinado que después, con esa bendición, atacó bienes del Estado”, aseguró.
Al hacer referencia al conflicto con la Policía, destacó que desde 2005, cuando él asumió, “las fuerzas policiales han tenido el 48% de incremento salarial”. Para reforzar su argumento, Morales indicó que el año pasado los mandos más altos recibieron un 5% mientras que las bases obtuvieron un 10%.
Reclamos de los residentesSi bien las muestras de apoyo fueron abundantes, no todas fueron flores para el mandatario. Al principio del acto, Pablo Lizarazu, quien habló en representación de todas las colectividades presentes, le pidió la normalización de la identificación y el acceso a documentación personal, fondos de ayuda social y fortalecimiento del consulado boliviano en Mendoza.
Lizarazu entregó a Morales un petitorio con esos puntos una vez que terminó de pasarle factura desde el escenario.
En la previa a la llegada de Evo al Polimeni, que ocurrió cerca de las 20.30, el Ministerio de Cultura de Bolivia y el canal de TV público Bolivia TV proyectaron la película Insurgentes, un documental que relata la historia de las comunidades indígenas desde la colonia hasta la actualidad.El director del film, Jorge Sanjinés, participó del acto junto a la embajadora de Bolivia en Argentina, Leonor Arauco.
Muchos de los connacionales de Morales que participaron en el acto, rescataron las políticas inclusivas aplicadas por el Presidente.
Apoyo localRecién comenzado el acto, Edmundo Naman (80), gritó en el Polimeni. “Soy argentino y lo saludo a usted y a todos los presidentes de América Latina que quisieron la libertad y la democracia para nuestros países”.
Flores para todos y todas Entre los numerosos regalos que recibió Evo, representantes de distintas colectividades le obsequiaron guirnaldas hechas con flores, una tradición boliviana”.
Mucho más que servicioEliana y Marcelo, dueños del banquete El Refugio que se encargó del servicio que se ofreció en el acto, cosecharon el apoyo de muchos de los periodistas y funcionarios. Pero los elogios no fueron sólo para la comida y la bebida, sino para la amabilidad y la predisposición de ambos.


