Graciela Difalco:  "Jamás voy a entender por qué mi hija le dio a mi nieta a este Riqueleme. Jamás voy a entender por qué se ensañaron con la criatura de la manera que lo hicieron, la piel seca y arrancada, el hambre que padeció, los ojos fuera de su

Escalofriante testimonio de la abuela de Guadalupe, la nena de 4 años que fue salvajemente asesinada

Por UNO

La historia conmueve y paraliza por el terrible dolor que padeció la niña mendocina Guadalupe DiFalco (4) hasta su agonía final. Desenlace que incluyó vejaciones, torturas y muerte.

El testimonio de la abuela de Graciela Di Falco (57), abuela de  Guadalupe y madre de

Débora (detenida y a

punto de ser trasladada a San Luis), es esclarecedor y a la vez escalofriante.

"Ella hizo abandono de la criatura, porque no podía pagar mil pesos la noche para verla en

San Luis. Yo la esperaba para la 1 de la mañana, pero volvió en la madrugada y fue detenida. En

este momento esta incomunicada", señaló Graciela a

Radio Nihuil.

La mujer explicó que conocía de antes a  Miguel Ángel Riquelme y su mujer, Dora Videla,

la pareja que tenía a Guadalupe en su casa de San Luis, imputados por por el delito de homicidio

doblemente agravado por ensañamiento y alevosía.

"Nos habían dado una especie de pensión, pero luego empecé a ver cosas extrañas, cosas raras.

Fui a la policía dos o tres veces pero me tenían de un lugar para otro. Incluso la última jueza

Capiello me dijo que como no se había presentado la mamá de la nena, no podía hacer nada. Yo con un

certificado hubiera recurridó a la  federal y otro hubiera sido el final, pero bueno en esto

terminamos".

Graciela aclaró que hay otra hija de Débora, Fátima, que nació el 17 de mayo de 2009 y acusó

a Riquelme, a quien conoció en una iglesia y que les dio una habitación para vivir, de haberla

vendido a "otra familia adinerada de San Luis". 

"El mismo Riquelme vendió a Fátima, a una familia bodeguera. Riquelme es quien le dio la

pensión a Débora. La ultima vez que había visto a mi nieta fue el 1 de agosto del año pasado, yo no

sabía lo que estaba sufriendo mi nieta".

"Yo me vine a Mendoza a pedir auxilio. No aguantaba no poder ver a mi nieta, inclusive yo

busqué ayuda en abogados, pero me dijeron que si era trata de personas que me olvidara", señaló

Graciela. 

"Ya nadie me va a devolver a mi nieta. Nadie me va a acompañar.  Jamás voy a entender

por qué mi hija le dio a mi nieta a este Riqueleme. Jamás voy a entender por qué se ensañaron con

la criatura de la manera que lo hicieron, la piel seca y arrancada, el hambre que padeció, los ojos

fuera de su lugar, la nariz que le faltaba, se encarnizaron con la criatura, a mí no me dijeron si

estaba violada o no, pero no me dejaron tocarla", relató.

"Mi hija no sabía el trato que le daban pero a ella la drogaban en San Luis, y ahí hacían lo

que querían", concluyó.