Por Rosana Villegas
La mayoría se concentra en la avenida San Martín Sur. Los comerciantes aseguran que los patrullajes no resultan. Un local fue atacado 4 veces en más de 10 días. Atienden a puertas cerradas.
En un mes asaltaron 14 locales comerciales del rubro gastronómicos en Godoy Cruz
“En la madrugada del 24 de mayo nos asaltaron a nosotros y a tres negocios más en un lapso de tres o cuatro horas. Ese día hubo una reunión con las autoridades del Ministerio de Seguridad y, entre otras medidas, para paliar los robos nos dieron unos celulares corporativos conectados con las comisarías. Pero a nosotros nos duró dos días, porque a las 48 horas nos volvieron a robar y se llevaron también ese teléfono”.
El dueño de estas palabras es empleado en un local de comidas de la avenida San Martín Sur, en Godoy Cruz, que parece tener un doctorado en “inseguridad pública”, título que no consiguió en una universidad sino en ese negocio, que en sólo diez días sufrió cuatro robos.
La zona de San Martín Sur y las arterias aledañas se ha convertido –según afirman desde la Comuna godoicruceña– en el segundo centro comercial de la provincia y su mayor oferta se concentra en locales gastronómicos. Ese movimiento comercial parece ser, por estos días, una tentación irresistible para la delincuencia local, que se ha mudado a la zona. Entre el 5 de mayo y el 5 junio, en las dos oficinas fiscales del departamento se denunciaron 14 asaltos a negocios que funcionan en ese sector, aunque hay locales –como Master Food o De la Ostia Sur– que fueron visitados varias veces en el mismo mes.
“El número de denuncias es menor a los robos que existen y eso es porque hay comerciantes que para no espantar aún más a la clientela prefieren no denunciar los robos que sufren, para que el caso no tome estado público”, aseguraron desde esas dependencias judiciales.
“Entre el 24 de mayo y el 4 de junio nos robaron cuatro veces. En esas dos fechas se llevaron el dinero de la caja, pero en el medio desvalijaron también a dos parejas que cenaban afuera, y en el otro fue un raterito que entró armado y se llevó un celular y unos pocos pesos. Actúan con una impunidad tal, que ese día que asaltaban a la pareja había dos policías en el quiosco de al lado y ni se enteraron”. La experiencia que tiene en asaltos le da a un empleado del local de Master Food, de la esquina de San Martín y Estrada, el conocimiento para describir con esa precisión la inseguridad que impera en la zona.
Ante tamaña ola de asaltos, los preocupados dueños de los negocios han tomado varios recaudos: están quienes apostaron a la seguridad privada, los que llenaron los locales de cámaras y aquellos que decidieron trabajar a puertas cerradas. Es decir, cuando un comensal pretende ingresar a ese local debe esperar a que un empleado le abra desde adentro.
“Es muy incómodo trabajar así, porque en nuestro rubro el cliente tiene que entrar y sentirse cómodo. Pero es una medida que esta situación te obliga a adoptar, porque de otra manera los ladrones entran con total impunidad y cuando reaccionás ya los tenés en el negocio. No puedo pagar seguridad privada, porque un guardia te cobra entre $30 y $40 por hora y yo lo necesitaría al menos cinco horas por la noche, lo que me significaría un gasto de $200 por jornada. Imaginate la cantidad de pizzas que tengo que vender para pagar eso”, se sinceró Carlos Silva, dueño del local De la Ostia Sur, que fue asaltado el 30 de abril y el 24 de mayo pasados.
Para este comerciante, la ola de robos que los tiene como víctima en los últimos meses es consecuencia directa del crecimiento de controles policiales y de preventores de Ciudad que se realizan en el centro. “Eso hace que los ladrones busquen otra zona para operar. La gente que antes robaba en la Arístides Villanueva ahora se vino para acá”, asegura Silva.
En consonancia con esa idea, otros comerciantes creen que sólo se puede erradicar la inseguridad enquistada en la zona con más presencia policial, ya que los controles que se aplicaron desde la reunión del 24 de mayo pasado no son suficientes o al menos no están resultando.
“Los números de los asaltos te muestran que con eso no alcanza. En esa reunión, los comisarios locales se comprometieron a poner cuatro móviles que recorran la zona entre las 23 y las 4, pero la verdad es que nosotros los controlamos y no se ve tal patrullaje. Por ahí ves un móvil a la 1.30 y no lo volvés a ver hasta las 3 o las 4. Desaparecen mágicamente y, encima, cuando pasan, ves a los policías que van jugando con los celulares. Entonces ese patrullaje no sirve, porque si en ese momento están asaltando algún local, esos efectivos ni se enteran”, señaló otro empleado del local Manso Pancho de San Martín Sur y Güemes, que también fue visitado por dos ladrones en la madrugada del 24 de mayo, apenas diez minutos antes de que se registrara otro asalto en la misma cuadra.