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La lluvia de denunciantes que a diario llegan hasta las oficinas fiscales, ávidos de dejar constancia de ese delito que acaban de sufrir, exige que el sistema se vaya actualizando acorde con tamaña demanda. Ese es hoy uno de los desafíos mayores para la coordinación de esas dependencias judiciales, porque pese a que se realizan varios llamados para cubrir las vacantes necesarias y poder mejorar la atención al público, los aspirantes parecen no poder cumplir con los requisitos básicos para convertirse en ayudantes fiscales. En el 2011 se realizaron tres llamados, y de 19 abogados que se presentaron sólo cuatro aprobaron el examen.
“El nivel de preparación de algunos aspirantes deja mucho que desear. El año pasado se hicieron tres llamados a concurso, en los que se inscribieron 19 abogados. Pero sólo seis aprobaron el examen oral y de ellos, cuatro lograron pasar también el escrito. Sin embargo, uno de los que rindió bien eligió jurar como prosecretario, por lo que sólo nos quedaron tres ayudantes fiscales para cubrir 10 puestos que teníamos vacantes. Ese es hoy un problema que tenemos que sortear, porque la intención es sumar profesionales a las oficinas que tengan mayor demanda, como Guaymallén y Ciudad”, confió Teresa Day, coordinadora general del Ministerio Público, quien tiene la tarea de controlar el funcionamiento de las 16 oficinas fiscales que funcionan actualmente en el Gran Mendoza y también de las seis que se abrieron en marzo del año pasado en el Este.
En esas dependencias trabajan 73 ayudantes fiscales, distribuidos en un promedio de cuatro por oficina fiscal, dependiendo del nivel de demanda que tenga la oficina.
Sin embargo, para esa coordinación serían necesarios al menos siete ayudantes fiscales más para hacerle frente a la creciente cantidad de denuncias que se abarrotan en los estantes de cada dependencia.
“Una de las respuestas a ese nivel de fracaso es que el examen es exigente, pero es cierto también que muchos llegan a rendir tentados quizás por el sueldo que pueden percibir (para alguien que no tenga antigüedad en el Poder Judicial el sueldo podría rondar los $7.000, pero si se presentara alguien con más años de carrera, podría llegar a percibir entre $9.000 y $10.000), pero sin experiencia y sin haberse preparado lo suficiente como para sortear el nivel del examen”, se sinceró Day.
El examen
Los postulantes al cargo de ayudante fiscal deben presentarse a rendir dos exámenes, uno escrito y otro oral, ante un tribunal conformado por la coordinadora del Ministerio Público, Teresa Day, y tres fiscales en actividad. Siempre se cita a un fiscal suplente por si alguno de los integrantes de la mesa tiene algún inconveniente o está de turno en el momento del concurso.Ante ellos los aspirantes deberán exponer sus conocimientos en el área de los derechos penal y procesal penal, y en el oral en particular se enfrentarán con casos reales y deberán aportar soluciones a determinadas situaciones problemáticas.
“Hemos tenidos postulantes que son brillantes en lo teórico, pero cuando se les pregunta cómo actuaría en tal situación o qué directivas le daría a la policía en tal otra, titubean o no saben sortear ese escollo; es ahí donde se quedan afuera, porque es fundamental que un ayudante fiscal sepa sopesar la situación, porque se van a enfrentar con situaciones límites, como un homicidio, y si ellos no se preocupan en preservar determinadas pruebas, es probable que algunas de esas pruebas puedan diluirse en el tiempo, y eso afecta la posible resolución del caso. En el trabajo del ayudante fiscal se necesita poder de decisión e inmediatez a la hora de actuar”, analizó la fiscal de Delitos Complejos Claudia Ríos, quien integró el último tribunal en el que sólo aprobaron cuatro aspirantes.

