"Beber y armar nuestro propio carrete", resumió un chileno en la playa sobre la diversión en la arena, zona liberada de la acción de carabineros. Galería de fotos.

En la noche de Reñaca manda el pisco a granel mientras se espera el amanecer

REÑACA– “Beber hasta el amanecer y armar nuestro propio carrete (fiesta), eso es lo que buscamos”, dice Nicolás (17), mientras pide mantener su apellido en reserva por miedo a lo que digan sus padres. Este chileno es uno de los que participaron en una fiesta espontánea en la playa, protagonizada por la música y donde, escondidas en mochilas o enterradas en la arena, también marcaban su presencia las botellas de alcohol para potenciar la diversión.

“Pisco y coca, pisco y seven, pisco, eso es lo que tomamos”, lanzó un amigo del joven entrevistado, acerca de la movida, prohibida según las normativas chilenas, pero que en ese momento, lunes a la noche, nadie controlaba.

La situación que surgió hace unos días no es un hecho aislado; en la zona costera de Reñaca es habitual encontrarse durante la madrugada con menores que no pueden ingresar a los boliches más concurridos de la ciudad porque allí suelen permitir el ingreso sólo de personas mayores de 18, 21 y 23 años, según el caso.

Solamente un par de bromas, movimientos bruscos entre ellos y muchas risas. Eso es lo que quedó de la juerga nocturna en la arena. Aunque los que presenciaban en ese momento la postal con los cincos sentidos atentos entendían que el mayor peligro estaba en la poca distancia de los jóvenes, sin total conciencia a causa de las bebidas consumidas, y el mar.

“Carabineros no tiene injerencia directa en la arena, actúa en conjunto con la Armada”, explicó Jorge Lagos, jefe de la sección operativa de Seguridad Ciudadana, una dependencia de la Municipalidad de Viña del Mar que realiza trabajos preventivos en la zona. Dijo que “el personal de seguridad (Armada, Carabineros y Policía de Investigaciones de Chile) no puede estar solamente cuidando chicos alcoholizados porque tiene delitos graves que atender. Es responsabilidad de los padres controlar la conducta de sus hijos”.

“¿Qué pasa cuando a un menor lo encuentran en una situación como ésta?”, se le preguntó a Lagos, quien remarcó que lo primero que se hace es pedirle una identificación, para comprobar su edad, se controla el consumo de alcohol y luego se lo deriva a la dependencia correspondiente (tenencia) a la espera de que sus padres respondan por ellos.

Dos denuncias por riñas

La jarana veraniega tiene otras postales ya que si bien esta vez no hubo mayores incidentes, cada noche es fácil encontrar a algún mendocino involucrado en una trifulca, principalmente contra jóvenes chilenos.

Según la información que transmitió Carabineros, sólo constan dos denuncias por hechos de este tipo, del que resultaron diez detenidos con lesiones leves. Aclararon que muchos episodios se resuelven en el momento y no se denuncian.

“El alcohol aflora la rivalidad entre Argentina y Chile que, en verdad, no existe. Es una excusa de los adolescentes para manifestar su rebeldía y bravura”, opinó Ramón Borquez, el subprefecto del Servicio de Carabineros de Viña del Mar.

Consideró que a diferencia de lo que ocurrió en otras temporadas, la de 2012 es muy tranquila en cuanto a las piñaderas y otro tipo de sobresaltos, sobre todo nocturnos. Y aclaró: “Carabineros puede concretar procedimientos, de hecho actúa primero tomando contacto con algún representante de los menores y derivando los casos a los juzgados de familia”.

“En Chile rige la extraterritorialidad para todo tipo de casos, es decir que cuando el extranjero pisa estas tierras debe atenerse a las normas aquí dispuestas. Cuando los involucrados son menores, de los 14 a 17 años se los puede juzgar como adultos si se comprueba que tiene discernimiento sobre sus actos, y en general la penalidad consta de una multa de 1 a 3 unidades tributarias (algo de $37 a $1.100)”, aseguró el carabinero.

Reflejan el descontrol

El diario El Mercurio de Chile mostró en su edición de ayer no sólo la realidad de la diversión en exceso y el descontrol nocturno sino también las quejas de algunos comprovincianos por disturbios.

La disminución de este tipo de hechos en comparación con la temporada de 2011, que indicó el subprefecto Borquez, fue contrastada por el matutino que indicó –citando a Doris Caneo, administradora del restorán reñaquense Terraza Di Palle–: “Este fin de semana destruyeron los triángulos de los salvavidas, las banderas de seguridad y rompieron los vidrios de la terraza”. Luego el diario remarcó: “La venta de alcohol a menores y el microtráfico de drogas durante la madrugada son otras quejas frecuentes”.

Los precios del “festejo”

$25 es el valor de una botella de pisco en el supermercado.

$15 una Coca Cola con la que se acompaña el pisco.

$11,50 es el precio de un litro de cerveza en el supermercado.

$100 una tuba de cerveza, que contiene 3 litros.  

 Embed      
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO
 Embed      
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO
 Embed      
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO
 Embed      
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO
 Embed      
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO
 Embed      
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO
 Embed      
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO
 Embed      
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO
Foto: Orlando Tirapu / Diario UNO