Los fideicomisos y las cocheras son dos alternativas vedettes para los pequeños ahorristas.Invertir en un fideicomiso para la construcción de una vivienda o adquirir una cochera son dos
opciones para aquellos que cuentan con un monto de entre $30.000 y $100.000, escaso para compraruna propiedad pero demasiado cuantioso para dejarlo inactivo.
Cualquiera de las dos opciones se impone por descarte. Es que las alternativas tradicionaleshoy no resultan atractivas. La inflación, que ronda el 25%, pulveriza el 9% promedio que da unplazo fijo a más de 90 días en pesos. Y el dólar, una alternativa segura, ahora tampoco resultaventajoso al cambio con el peso. Por eso, volver a los ladrillos es un camino que asegura losahorros. Para el que tiene $300.000 o $400.000 la opción es más fácil, pero para quien no lealcanza para adquirir una vivienda la opción es comprar a plazo o inclinarse por una cochera, unnegocio en expansión debido al crecimiento del parque automotor y la escasez de estacionamientocéntrico, con la posibilidad de tener una pequeña renta y bajo costo de mantenimiento. El fideicomiso Los fideicomisos para construir son una de las opciones más extendidas en la construcción. "Gracias a esta alternativa hemos vuelto a recuperar los niveles de construcción que se produjeronluego de la crisis del 2002", comparó Santiago Debé, titular del Colegio de Corredores Públicos eInmobiliarios de Mendoza. Gran parte de los edificios de mediano porte que se están levantando en la ciudad se hacenmediante esta mecánica, explicó. Este sistema les sirve a todos. Mientras que al mediano ahorrista le permite invertir en algoseguro y rentable, a los grandes inversores y al sector de la construcción les posibilita vender,porque la ausencia de líneas de créditos hipotecarios ventajosas mantiene el crecimiento de estesector un tanto limitado. Todo fideicomiso se conforma con fiduciarios, que serán los inversores (suele ser la mismaempresa constructora que se encargará del proyecto o los que aportan el terreno). Además, habráfiduciantes, los pequeños inversionistas que, con un aporte de capital, entrarán a formar parte dela inversión. Cada pequeño inversor debe hacer un contrato con el fideicomiso cuando hace entregade los fondos. Una vez que el edificio está construido, el fiduciante tendrá su departamento y la opción depactar una serie de cuotas para pagar el resto adeudado. Además, puede elegir la unidad que más legusta al momento de hacer la inversión. Cuanto más incipiente es la obra, más tiempo tendrá que esperar para verla terminada, perotambién más rentable será su inversión. Por ejemplo, si invierte "en pozo" podrá hacerse de undepartamento pagando mucho menos de lo que costará cuando esté terminado. Si decide invertir en elfideicomiso cuando a la obra sólo le faltan las terminaciones finas, lo terminará pagando casi alvalor de venta. La mayoría de los edificios y barrios privados que hoy se están construyendo se hacenmediante este mecanismo, refirió Debé.


