Se quedó sin recursos para pagar el desarraigo de sus legisladores y tuvo que suspender una audiencia pública prevista para para cubrir nueve cargos de jueces porque no había fondos para publicar los edictos. Entraron $2 millones de emergencia.

En el Senado se notó la interna del gobernador y el vice y no alcanza la plata para terminar el año

Por UNO

El recorte de recursos complica a tal punto la situación del Senado provincial, que tuvo quesuspender para la semana que viene la audiencia pública prevista para este miércoles para conocer a

los postulantes a nueve cargos de jueces porque no había plata para pagar los edictos que deben

salir antes en los diarios.

La Comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales del Senado, que preside Elizabeth

Fernández de Merino, tenía todo planificado para celebrar también este miércoles la audiencia

pública para conocer a los postulantes a jueces enviados por el Poder Ejecutivo. Pero, para cumplir

con la normativa, el día anterior –es decir ayer– debían publicarse los edictos en los diarios de

mayor circulación dando a conocer los pliegos. Para este trámite de rigor necesitaban $6.000 que no

tenían.

Por lo tanto, la presidenta provisional del Senado, Miriam Gallardo, confirmó que la

audiencia pública deberá hacerse el miércoles de la semana que viene, cuando se espera contar con

los recursos.

Este martes justamente el Senado logró un refuerzo presupuestario de $2 millones, enviado por

el Poder Ejecutivo, que le permitirá solucionar los gastos más urgentes.

Por otra parte, mientras que hace tres meses el personal contratado no cobra, se conoció que

a los legisladores les deben dos meses del adicional por desarraigo, un ítem que cobran aquellos

legisladores que viven a más de 100 kilómetros de la Legislatura y que por los problemas de falta

de recursos no han percibido ni en octubre ni en noviembre.

Además, sufren la falta de insumos y de material de librería, y el servicio de fotocopiadora

acumula una deuda de varios meses.

Esta situación se irá solucionado en parte a partir de este miércoles, con el refuerzo

presupuestario conseguido tras una gestión efectuada por la presidenta provisional del Senado.

El natural canal de diálogo entre el Ejecutivo y la Legislatura debiera ser el vicegobernador

Cristian Racconto, pero con la fractura política iniciada por el vice no hay interlocutores ni

siquiera para ordenar los temas más domésticos del funcionamiento entre ambos poderes.

Por esta razón ese papel tuvo que tomarlo Gallardo, que tiene buen diálogo con el cuarto piso

de la Casa de Gobierno y a la vez conoce el funcionamiento administrativo del Senado porque es

quien remplaza a Racconto en su ausencia.

El viernes pasado, después de muchas idas y vueltas logró destrabar una partida de fondos

indispensable para resolver las cuestiones más urgentes.

Para los legisladores oficialistas la situación de las cuentas en el Senado ha llegado a este

extremo porque la vicegobernación no achicó el ritmo de gasto.

En febrero, el Poder Ejecutivo determinó un ajuste presupuestario que afectó a todas las

áreas del Gobierno y que también incluyó al Senado, pero –según sostiene el oficialismo–- en el

Senado el nivel de gastos no cesó y terminó provocando la situación actual.

Desde la vicegobernación tienen una lectura muy distinta. Ellos dicen que el recorte de

fondos ha tenido como objeto asfixiar la gestión de Racconto y producir descontento entre empleados

y legisladores.