Con una emotiva ceremonia, familiares, amigos y seguidores de Mario Luís Rodriguez, despidieron los restos del fundador del Partido Humanista. La misma ceremonia se realizó en los 23 centros de meditacion que el movimiento tiene en los 5 continentes.

El último adiós al humanista Silo

Por UNO

Familiares, amigos y seguidores del fundador del movimiento humanista, Mario Luís Rodríguez,despidieron sus restos en la sede que el movimiento siloista tiene en Primitivo de la Reta y Don

Bosco de Ciudad. Los 23 centros de reflexión que el movimiento tiene en los 5 continentes

realizaron la misma ceremonia en simultáneo.

La hora elegida fue las 2 de la tarde, donde realizaron la ceremonia de bienestar y la

ceremonia de muerte, según las creencias del movimiento. La ceremonia estuvo a cargo de José

Caballero (España), representante del movimiento, quien viajó a  Mendoza para reunirse con

Silo y Silvia Amoedo, también referente del movimiento humanista.

Tal vez lo más notorio de la ceremonia, fue la alegría y emoción con la que sus seguidores

despidieron a Silo.

Estas fueron las palabras con las que sus seres queridos despidieron al fundador del

Movimiento Humanista en los 23 centros de reflexion ubiados en Argentina, Chile, Bolivia,

Brasil, Colombia, Estados Unidos, México, Paraguay, Perú, Alemania, España, Francia,

Hungria, Italia, Israel, India , Filipinas y Mosambique:

 

"La vida ha cesado en este cuerpo. Debemos hacer un esfuerzo para separar en nuestra mente la

imagen de este cuerpo y la imagen de quien ahora recordamos. Este cuerpo no nos escucha. Este

cuerpo no es quien nosotros recordamos.

Aquel que no siente la presencia de otra vida separada del cuerpo, considere que aunque la

muerte haya paralizado al cuerpo, las acciones realizadas siguen actuando y su influencia no se

detendrá jamás. Esta cadena de acciones desatadas en vida no puede ser detenida por la muerte. ¡Qué

profunda es la meditación en torno a esta verdad, aunque no se comprenda totalmente la

transformación de una acción en otra!

Y aquel que siente la presencia de otra vida separada, considere igualmente que la muerte

sólo ha paralizado al cuerpo; que la mente una vez más se ha liberado triunfalmente y se abre paso

hacia la Luz.

 

Sea cual fuere nuestro parecer, no lloremos los cuerpos. Meditemos

más bien en la raíz de nuestras creencias y una suave y silenciosa alegría llegará hasta

nosotros...

¡Paz en el corazón, luz en el entendimiento!

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