Fue imputado por homicidio en grado de tentativa. El tombino es una pieza clave en el manejo de los hinchas del club de Godoy Cruz. 

El pedido de captura del Rengo Aguilera abrió la guerra de sucesión en la barrabrava del Tomba

Por UNO

Esta noche, Godoy Cruz volverá a disputar un partido de fútbol con una hipótesis de conflicto en latribuna Sur del Estadio Malvinas Argentinas. La barra brava tombina está acéfala desde el lunes en

la tarde, cuando el poderoso líder del grupo se desapareció de los lugares de los que era habitué

tras un tiroteo en Luján del que resultaron tres heridos.

Esta mañana,

la

fiscal especial Claudia Ríos imputó por homicidio en grado de tentativa al dueño del poder de la

barra brava del Expreso. Esta circunstancia despejó las dudas sobre la posible reaparición del

Rengo en el estadio para comandar a su gente durante el partido que disputarán los mendocinos con

Banfield, programado para las 20.10.

Mientras los futbolistas se jugarán en la cancha por tres puntos claves para clasificar al

equipo a la Copa Libertadores por primera vez en la historia, en la tribuna habrá un

reacomodamiento para suplir la ausencia del poderoso mandamás de "los pibes". En la hinchada están

acostumbrados a que el Rengo maneje todo: la relación con la dirigencia, con los controles

policiales, al logística de cada traslado en micro al estadio o los destinos que fija el fixture de

visitante y hasta los cantos que acompañan los distintos momentos de los partidos son ocupaciones

exclusivas del mandamás.

Entre los laderos del Rengo ocupa una posición de privilegio Walter Aguilera, de 23 años, uno

de los hermanos del jefe. Sin embargo, en este tipo de asociaciones sin reglas escritas ni amparos

legales el poder no se hereda simplemente por una coincidencia de sangre.

Esta noche no será la primera vez que el Ministerio de Seguridad tome recaudos especiales en

el control de los barras tombinos. Desde agosto de 2006, cuando el líder del Barrio La Gloria cobró

notoriedad nacional por encabezar los incidentes que obligaron la suspensión del debut de Godoy

Cruz como local en la primera división de AFA, hubo varios momentos de tensión entre el grupo que

responde a Aguilera.

Sin embargo, la banda del Rengo entró en crisis a fines del año pasado. Y no fue consecuencia

de los negocios de la tribuna, sino de un enfrentamiento originado en una disputa callejera cuyo

origen aún no fue establecido por la Instrucción Judicial.

Desde diciembre de 2010, una enfrentamiento con la banda de Marcelo "Gato" Araya puso en

crisis a la organización de Aguilera, quien hasta ese momento se había manejado sin rivales de peso

desde la manzana B del Barrio La Gloria. Araya actualmente está preso, acusado de comandar una

asociación ilícita dedicada al narcotráfico y el contrabando, con varios hechos de sangre en su

haber.

Aguilera perdió dos amigos en el marco de esa guerra, quienes fueron ultimados por secuaces

de Araya en una casa de El Carrizal que es del padre del líder de la barra brava tombina. Las

pérdidas en la batalla callejera no afectaron hasta ahora el poder del Rengo en la barra brava,

adonde la resistencia a su liderazgo es marginal, promovida por un grupo de hinchas provenientes de

Villa del Parque.

En el último año Aguilera se afianzó como líder indiscutido de la "Banda del Expreso" y

consiguió proyectarse al plano nacional con la incorporación a Hinchadas Unidas Argentinas, el

grupo de 11 barras bravas que se unió bajo el paraguas protector del kirchnerismo con el fin de ir

al Mundial de Sudáfrica. El Rengo llegó a ese país pero antes de poder ver un partido fue deportado

por los antecedentes que tenía en Mendoza como líder de la popular bodeguera.

Esta noche, la barra tombina será atentamente custodiada por la Policía de Mendoza.

Oficialmente, desde el Ministerio de Seguridad dijeron que no se alterará la conformación del

operativo respecto al de otros encuentros. Sin embargo, se supo que, como ya pasó en otras

oportunidades, se dispondrán policías de civil en la tribuna Sur del Malvinas para prevenir

incidentes.