Inspirado en su trabajo con la comunidad y con la esperanza de correr la misma suerte que su colega brasileño "Tiririca", Fernando Alin, alias "Cebollita" va por una banca de concejal en San Martín.

El payaso que quiere ser concejal

Por UNO

SAN MARTÍN – El payaso Cebollita va por una banca de concejal en San Martín. Asegura que "habertrabajado de payaso me enorgullece. Es más digno que trabajar como otros, que se visten con saco y

corbata, pero hacen cosas que producen risa".

Usó la nariz roja para ganarse la vida y para conseguir fondos para algunos de los proyectos

sociales de los que participa desde hace casi 30 años. Ejerció ese oficio con tanta dedicación que

un circo nacional quiso contratarlo. Ahora, con su traje multicolor colgado en el ropero, quiere

ser concejal de San Martín porque "hay que comprometerse y no me gustan los grises".

Cebollita sabe que su virginidad política será un desafío a vencer, pero su esperanza se

alimenta cuando ve el ejemplo del diputado más votado en las últimas elecciones de Brasil del

pasado octubre,

Francisco Everardo Oliveira Silva, quien capturó la atención del electorado y de la

prensa mundial por haber sido el payaso Tiririca.

Fernando Ariel Alin (41), conocido en San Martín por sus más de 10 años de trabajo en el

Centro Amigo del Discapacitado Motriz (CADIM), una institución sin fines de lucro que el mismo

fundó para atender a niños y adolescentes de la zona Este, tomó el desafío de involucrarse en

política con vistas a las elecciones de 2011 bajo la bandera del Movimiento Proyecto Sur, de Pino

Solanas.

"En todos estos años de militancia social me tentaron varias veces con cargos políticos e

integrar fórmulas, pero siempre los rechacé. Ahora siento que es el momento. Busqué un espacio en

donde no debía renunciar a mis ideales, que no esté contaminado y en donde esté todo por hacerse",

explicó.

Venido de una familia humilde de padres separados, Alin fue criado por una tía abuela. A

partir de ese mismo momento su vida estuvo marcada por carencias y militancia social. Tuvo decenas

de trabajos. Fue lustrabotas y payaso y nunca tuvo un empleo estable. Con un ingreso personal de

$1.400 mensuales, viviendo en una casa prestada por su suegra y sin auto propio, este hombre cree

en "la vocación de trabajar por un cambio para vivir en una sociedad mas justa e igualitaria".

Alin, quien trabajó en asentamientos, con discapacitados y con familias en situaciones de

emergencia social, se define como un sanmartiniano a ultranza, admirador de Enrique Mosconi, de

monseñor Enrique Angelelli y del padre Jorge Contreras. Trabajó con el padre Flecha, trabó trato

con el padre Luis Farinello y con Claudio Pocho Lepratti, inmortalizado por León Gieco en

El ángel de la bicicleta.

"La política no debe estar encerrada dentro de una estructura. La rigidez no implica

eficacia, y menos trasparencia. Pretendo con mis actos políticos darle mayor felicidad a los

vecinos tal como lo hacía, utilizando otras herramientas, cuando trabajaba de payaso.

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Fernando Ariel Alin, el payaso Cebollita.
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