Árboles, rampas y escaleras sirven de trampolín en Mendoza para los que practican la destreza de desplazarse por la ciudad como lo hacen los hábiles primates en la selva. Galería de fotos.

El Parkour copa las plazas

Por UNO

James Bond persigue al terrorista Mollaka en Madagascar. Después de atravesar una selva, el agente que encara Daniel Craig en Casino Royale (2006) protagoniza una persecución de esas que quedan en la retina hasta del más desprevenido espectador. El espacio se diluye ante la destreza, sobre todo del rival, el actor Sébastien Foucan, cuya habilidad para trepar, saltar y correr derribando cualquier obstáculo es reconocida en el mundo.

No tienen detrás la superproducción hollywoodense que hace posible lo que no lo es. Pero como monos, desplazándose a través de las estructuras de las plazas, haciendo de árboles, escaleras y de vértices de algunas paredes sus puntos de apoyo, algunos adolescentes mendocinos emulan a estos y a otros héroes y villanos de películas.

Los espacios públicos mendocinos, poco a poco, van incorporando a esta especie de tarzanes urbanos que tienen de primitivo el uso del cuerpo y sus extremidades para impulsar el movimiento.

La actividad se llama parkour y llegó al público juvenil por internet, generando cada vez más adeptos. Consiste en desplazarse con fluidez y técnica, siendo el tiempo del recorrido, y el punto de inicio y llegada los elementos vitales. Hay una variante conocida como “free running” que añade piruetas –saltos mortales en los que el cuerpo hace un recorrido de 360° en el aire–, donde predomina la estética sobre la velocidad del traslado.

La plaza Independencia es el centro de encuentro cada domingo, aunque la popularidad es tal que hoy hay ejemplares de la especie dotando de vida con sus movimientos a las plazas San Martín y Sarmiento. Además de una práctica física, la destreza de moda implica un desafío mental: “Es entender que no hay límites. Podés prepararte para un salto y sabés que con entrenamiento lo vas a lograr. Eso después lo aplicás a la vida misma”, explica Francisco Donoso (18), del grupo conocido como Fluidez Urbana.

Los integrantes se reunieron con otro de los clanes del parkour local, los Anima Liber cuyo líder natural, Sergio Díaz (19), asegura que no existe competencia entre ellos y que el principal desafío es la superación personal: “A través del autoconocimiento uno logra la autosuperación. Por ahí físicamente puedo realizar un salto de altura, pero mentalmente no, entonces vos sabés que el límite es la confianza en vos mismo”.

Como estos grupos, hay al menos cuatro más en estas tierras.

Los quieren sacar de donde están

No es para cualquiera. Eso queda claro al ver cómo los traceurs (quienes hacen parkour) encaran la pared de la fuente de la plaza Independencia y la trepan con una habilidad bestial, de la misma manera en que giran sobre las farolas, casi sin necesidad de tocarlas.

Pero la búsqueda de una alternativa a la monotonía diaria ejercitando el cuerpo y la mente parece no gustarles a inspectores y policías. “Creen que somos vándalos cuando lo que hacemos es sano y no pretende perjudicar a nadie”, manifiesta Sergio, que con sus compañeros confiesa que en varias oportunidades los corrieron de sus lugares de entrenamiento y por eso hoy reclaman un espacio propio como el que consiguieron los skaters en Godoy Cruz.

“Creen que entrenamos para delinquir”, dice Cristian Peralta (23), uno de los que se animó a incorporar piruetas al desplazamiento.

Hace cuatro años que la movida arrancó en Mendoza. Actualmente los adolescentes se reúnen tres veces por semana. Algunos añaden la práctica basada en ensayar entrenamiento físico alternativo para evitar lesiones. “Es importante el punto de apoyo en el cuerpo tanto como vislumbrar el objetivo. Saber cómo saltar y qué técnica usar para caer. Muchos chicos lo practican sin saber y por eso la importancia de un lugar que nos aglutine, para que los que no saben cómo hacerlo, aprendan”, añade el cabecilla de Anima Liber.

“Ser fuerte para ser útil” es el lema que subyace al parkour en el mundo, aunque más que fortaleza física y rendimiento, lo que estos mendocinos buscan es una alternativa para hacer frente a la sociedad que muchas veces los excluye.

En el cine

La disciplina no es nueva, aunque los jóvenes mendocinos la practiquen hace pocos años como una réplica de lo que se difunde en la web.

Y las que mejor ilustran de qué se trata son películas taquilleras como Casino Royale o Distrito 13, donde esta actividad es desarrollada por los protagonistas para encarar vistosos escapes y persecuciones.

También a la música llegó el arte de desplazarse. Jennifer López en el video de Follow the leader, con Wisin y Yandel, simula algunos movimientos, aunque en realidad para las escenas la cantante estadounidense utilizó un doble de riesgo.

Orígenes

El parkour es el arte del desplazamiento, con la mayor técnica y en el menor tiempo posible.

La variable es free running, donde se incorporan piruetas.

Uno de los referentes es el francés David Bell, quien arrancó a los 12 años y se inspiró en las artes marciales. Pero el iniciador habría sido Georges Hébert con su método natural un entrenamiento que consiste en saltos, carreras y búsqueda de equilibrios.

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