El Gobierno apostó a una estrategia de desgaste de los trabajadores en huelga en lugar de evitarlos tres días de paro de la pasada semana de los profesionales de la salud. Hasta último momento
analizó pedir la conciliación obligatoria pero desistió para poder ejecutar el descuento de losdías no trabajados por los médicos en el marco del plan de lucha por la aplicación integral del
convenio colectivo de trabajo. Con la medida obligaba al gremio AMPROS a levantar los paros. ¿Por qué no la tomó? Por unadecisión política: interrumpir el conflicto con esa medida obligaba al Gobierno a liquidar lossalarios de los médicos sin el descuento de los días de huelga de la semana anterior. Como la estrategia de Celso Jaque y su gabinete apuntaba al desgaste de los huelguistas, eranecesario que éstos sintieran los efectos monetarios de sostener el plan de lucha. Y así fue, antesdel fin de semana los médicos del sistema público que hicieron paro cobraron el sueldo de setiembrecon los descuentos correspondientes. En el operativo desgaste de los médicos también se inscribieron los ataques de Jaque a losprofesionales de la salud. Los acusó de violar el juramento hipocrático, a la vez que los chicaneópor los medios diciendo que hay médicos que cobran más que él. Logró con eso que se radicalizara la protesta. Y también, según la evaluación oficial, que lagente que depende de la atención pública de la salud juntara bronca contra los profesionales quedejaron de atender en defensa de sus intereses particulares. Ninguna de las acciones que tomó el Gobierno sirvieron para bajar la tensión. Al contrario,los profesionales adheridos a AMPROS anunciaron la continuidad del plan de lucha. Esta semana, aparentemente, el Gobierno dará un giro a su estrategia y se sentará a dialogarcon el gremio con disposición de llegar a un acuerdo. Esta línea se demoró una semana sólo parahacerles sentir a los huelguistas el rigor del descuento de haberes.


