Cecilia Amadeocamadeo@diariouno.net.ar
Así lo consideró una de las ONG que monitorea las políticas públicas aplicadas por el Estado para educar en esa materia.
“El material de Educación Sexual de la Dirección de Escuelas es sexista”
“El material de la DGE con el que se enseña educación sexual en Mendoza, si es que se usa, es sexista, discriminador y no responde a los intereses y preguntas de los adolescentes. Veríamos con muy buenos ojos que se empiecen a seguir los lineamientos curriculares acordados con la Nación, algo que la provincia firmó pero nunca respetó”. La frase pertenece a Sofía D’Andrea, integrante del grupo Las Juanas y las Otras, colectiva que forma parte del Consorcio Nacional de Derechos Reproductivos y Sexuales (CONDERS), entidad que monitorea las políticas públicas aplicadas por el Estado en esta materia.
UNO publicó la decisión del gobierno escolar de evaluar el impacto de los contenidos elaborados en 2009, durante la gestión de Celso Jaque frente al Ejecutivo provincial, en materia de educación sexual y adelantó la intención de alinearse con los desarrollados por la Nación en el que caso de que la experiencia haya sido “insuficiente”. Así lo confirmó María Inés Abrile de Vollmer, titular de la DGE. “Conozco esos materiales a pleno porque fueron producidos por el Ministerio de Educación y sé que son de buena calidad y están probados”, justificó la funcionaria, quien hasta antes de asumir se desempeñó como secretaria de Educación en esa cartera.
La iniciativa fue muy bien recibida por D’Andrea y sus pares de Las Juanas y Las Otras. Haciendo un poco de historia, D’Andrea explicó que “en 2010 hicimos una presentación porque los contenidos que se difundían a nivel provincial no coincidían con los nacionales. Inclusive presentamos una nota donde detallamos algunos errores graves desde el punto de vista científico”.
La nota en cuestión pasó de oficina en oficina sin respuesta hasta que desde el CONDERS les sugirieron llevar adelante una acción de exigibilidad ante la DGE. Para eso buscaron y consiguieron el aval de unas cuantas organizaciones de mujeres y de personalidades importantes de la provincia. “Lo único que logramos fue que se descolgaran los materiales de la web de la DGE. Por eso celebramos que Vollmer quiera respetar ese compromiso asumido”, señaló.
D’Andrea opinó, además, que “los contenidos desarrollados por la Nación se ciñen a una idea de integralidad de la educación sexual, encuadrada dentro de los derechos humanos. Ve a la sexualidad como un derecho personalísimo, aceptando la diversidad y apuntando al cuidado de la salud, siempre basado en las inquietudes de los niños, adolescentes y jóvenes”, advirtió.
Las disidencias
Para la experta uno de los puntos más reprochables del manual mendocino se relaciona con la diversidad sexual. “Se la asocia con un problema de salud, o de abuso o se la vincula con el VIH-sida. Se ubica a la diversidad en un lugar no de integración. No se comprende el fenómeno y se califica al distinto como si fuera ‘raro’ o ‘malo’”, dijo D’Andrea, quien recordó que oportunamente el colectivo presentó una denuncia por discriminación ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi).La docente y periodista advirtió, además, de que los contenidos producidos aquí “retroalimentan estereotipos en vez de romperlos. Por ejemplo, ubica al sexo dentro del matrimonio o la pareja estable, como si todas las otras posibilidades, como el sexo casual, no debieran abordarse”.
Ajustada a la OMSD’Andrea admitió que si bien el material elaborado por el Programa Nacional de Educación Sexual Integral se ajusta a la concepción de educación sexual formulada por la Organización Mundial de la Salud, podrían realizarse unos pequeños ajustes para adecuarlo a la realidad provincial. “Pero eso no significa tergiversar los contenidos. Adecuarlos al día a día del aula, de la escuela no significa que nos tengamos que apartar totalmente de los lineamientos nacionales ni que se deba hacer lugar a cuestiones morales o religiosas. Nosotras ni siquiera aspiramos a que se enseñe educación sexual de acuerdo con nuestras convicciones, sino que se apliquen contenidos validados y científicos como los nacionales”.
También el CEPAS lo ve positivoLas Juanas y las Otras no es la única organización que vio con buenos ojos la intención del gobierno escolar de alinearse con la Nación en materia de educación sexual en aquellas escuelas donde el proceso llevado adelante desde 2009 hasta la fecha haya sido insuficiente.
Fuentes del Centro de Educación, Pareja y Asistencia a la Sexualidad (CEPAS) confirmaron a este diario que la noticia fue recibida con beneplácito ya que los contenidos elaborados por el Programa Nacional de Educación Sexual Integral “son muy buenos e incluyen todos los niveles, desde el inicial hasta el final de la secundaria, y es para los chicos, los padres y los docentes”.
La opinión del CEPAS no es menor si se tiene en cuenta que fue una de las primeras instituciones en involucrarse “oficialmente” en la temática. Incluso sus profesionales comenzaron a capacitar a docentes allá por el 2007, un año después de promulgada la Ley Nacional de Educación Sexual Nº26.150, que imponía su obligatoriedad.
El CEPAS se retiró del programa en 2009 cuando la titular de la DGE, Iris Lima, decidió revisar con la Iglesia Católica los contenidos ya acordados. “Lo que se ha hecho hasta ahora es malo. Tenemos consultas de docentes que nos decían, por ejemplo, que los chicos tenían dudas sobre la homosexualidad y que desde la capacitación les decían que les dijeran que ese tema se iba a tratar en la próxima clase, cuando sabían a ciencia cierta que ese contenido no estaba incluido”.
Y agregaron: “El CEPAS trabajó en un Manual de Educación para el Bienestar, la Afectividad y la Sexualidad que proponía contenidos científicos y dejaba abierta la puerta para que escuelas con credo inyectaran su visión religiosa. Se nos acusó de ser demasiado cientificistas, pero eso se podía mediar”.
Al igual que la especialista de Las Juanas y las Otras, este centro cree que los contenidos de la Nación podrían adaptarse a la idiosincrasia local.