Por Alejandro [email protected]
Además, el ente lo denunció penalmente ante el juez federal Walter Bento. El magistrado investiga una presunta maniobra por parte de empresarios del sector que declararon al INV que tenían caldos de una calidad superior a la que en verdad elaboraban, l
El INV echó a un empleado sospechado de maniobras con bodegas para truchar vinos
El escándalo de las certificaciones truchas de vinos que investiga la Justicia federal y que tiene en la mira a cinco bodegas e imputado a un particular habría contado con la complicidad de al menos un empleado del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), quien a fines de diciembre fue sumariado, despedido y denunciado penalmente por el INV ante el juez Walter Bento.
Tanto la identidad del trabajador como los nombres de las bodegas involucradas se guardan bajo siete llaves en la industria vitivinícola.
Sin embargo, lo que está claro es que no sólo se trató de un intento, sino que efectivamente el INV también cayó en la maniobra, ya que el trabajador despedido era el que tenía la misión de controlar la veracidad de lo que iba a certificar.
Sin embargo, cuando se reveló el fraude y el INV se puso a investigar el caso, descubrió que este empleado, de la delegación de San Martín, había extendido el 99% de las certificaciones cuestionadas.
En la volteada cayó un compañero del despedido, quien habría hecho apenas alguna que otra certificación. En el segundo caso se concluyó que se había tratado de un error laboral y fue suspendido por 30 días.
La maniobraEl escándalo tiene que ver con la certificaciones de stock vínico que tramitaron cinco bodegas, aunque dicen los rumores de la industria que una de éstas sería la madre del pecado capital.
El fraude consistía en solicitar al INV que certificara la existencia de ciertas cantidades de vinos ya elaborados para comercializar a granel (no embotellado) pero, en realidad, los establecimientos no tenían ese stock.
Esto es, una bodega solicitaba la certificación de 500 mil litros de una variedad determinada, por ejemplo Malbec, pero en realidad tenía mucho menos en su poder. La diferencia la cubría con otras variedades, pero lograba a través del INV que fuera certificada como Malbec.
Así, las bodegas podía vender como Malbec lo que no era puramente Malbec. Como dicen en el campo, metían gato por liebre.



