El justicialista Alejandro Abraham señaló que el lugar donde se ubicaría no es propicio y agregó que no le dará la habilitación si hay dudas sobre la procedencia de la mercadería.

El intendente de Guaymallén y comerciantes se oponen a la llegada de La Salada

Por UNO

Por Cecilia Osorio

“No creo que la feria tenga factibilidad en esa zona”, le dijo a UNO el intendente Alejandro Abraham ante la noticia del arribo del conglomerado comercial La Salada a un predio ubicado en las inmediaciones de la Cooperativa Frutihortícola de Guaymallén.

De alguna manera, con sus declaraciones, el cacique le bajó por anticipado el pulgar a la propuesta y aclaró: “Aún no hubo ningún pedido formal más allá de las declaraciones de los gerentes en los medios de comunicación. Pero, en principio, el lugar señalado para desarrollarla es una zona de servicios agroindustriales, donde existe una feria que es justamente de comercialización del agro. Un comercio de venta de indumentaria no concuerda con el perfil de la zona. Además, en el informe de impacto ambiental que se elabora ante los pedidos de habilitación comercial, podría decirse que agravaría la situación vehicular existente”.

Desde la Federación Económica de Mendoza le pedirán una reunión a Abraham para advertirle su oposición al desembarco del complejo, que tiene sede central en Lomas de Zamora, Buenos Aires. En coincidencia con las críticas expresadas por la Unión Comercial e Industrial de Mendoza, los empresarios entienden que alentaría la competencia desleal basada en un formato comercial que –ellos aseguran– vende barato eludiendo impuestos y pasando por alto controles de mercadería, situación que afectará negativamente al resto de los emprendimientos locales.

“No puedo prejuzgar, porque aún en mis manos no tengo ningún documento que confirme este accionar. A priori digo que cuando los comercios han sido de sospechosa procedencia, el Municipio no ha dudado en desaprobar su habilitación. Un antecedente es lo que pasó con el mercado de lo usado que se instaló en las cercanías del Parque de Descanso, lo erradicamos de allí y desaprobamos su habilitación, más allá de que ahora funcione en otro lugar gracias a que cuentan con un amparo judicial que les posibilita seguir operando”, contó Abraham.

No la quieren en Mendoza

“En las ciudades donde se instaló La Salada, el comercio en torno de esa zona está liquidado. Presumimos que hay venta ilegal, evasión impositiva y otros factores que alientan la competencia desleal”, dijo Daniel Ariosto, presidente de la UCIM, quien retomó lo expresado por la Cámara Argentina de Comercio, que entiende que este tipo de conglomerados a menudo incumplen las obligaciones tributarias, laborales y previsionales a las que está sujeta la actividad, y los predios suelen tener serias deficiencias en materia de seguridad e higiene: “Esto convierte a las ferias internadas en focos de competencia desleal para el comercio establecido, generando prejuicios no sólo para la actividad comercial y sus empleados, sino también para el público consumidor y el Estado”.

“Vamos a hacer una fuerte defensa de los comerciantes mendocinos a través del diálogo con las autoridades que correspondan”, señaló luego Ariosto.

Pese a que el CEO de La Salada, Jorge Castillo, explicó por Radio Nihuil que la mercadería provendrá en parte de productores mendocinos y que el abaratamiento de costos se da porque la instalación de los locales no requiere de una abultada inversión, también para Susana Cavallaro de la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios (Cecitys), las consecuencias serán nocivas. Por ejemplo, por el horario de atención centrado en los fines de semana, momento en que a los negocios chicos les cuesta abrir sus puertas.

“Enanismo fiscal”

También rechazó la incorporación del complejo comercial bonaerense en el circuito local el presidente de la FEM, Adolfo Trípodi: “Es inexacto pensar que alguien haya descubierto un método para vender barato, porque eso indicaría que el resto de los comerciantes son idiotas”.

Luego ilustró: “Puesto a investigar cómo se logran estos objetivos, uno descubre que cuando un comercio se establece legalmente enfrenta una carga impositiva muy importante (21% iva, 4,5% de ingresos brutos, 1,2% a débitos y créditos bancarios, 35% del Impuesto a las Ganancias... Y además hay que computar el costo de las cargas salariales para mantener al personal en regla). Estas cifras necesariamente se tienen que trasladar al precio, sólo si eludo algunas de estas cargas puedo vender barato, por afuera del valor normal. Otro aspecto a tener en cuenta es que hay muchas dudas sobre el origen de la mercadería que masivamente manejan en La Salada”.

La autoridad de la FEM habló de que el funcionamiento y posibilidades de expansión de este emprendimiento –en un contexto donde las condiciones económicas no son las más favorables– se basan en un método denominado “enanismo fiscal”, la fórmula mágica: “Hay comerciantes que pagan impuestos, pero que no lo hacen de acuerdo con su capacidad contributiva. Aportan como si vendieran $10.000, y en realidad venden $100.000”.

Trípodi concluyó que su oposición no es caprichosa: “No hay igualdad de condiciones”.