A pocas hortas de la fuga en el presidio de máxima seguridad en Cacheuta, en San Felipe apuñalaron a un penitenciario y hubo otra toma de rehenes. La clave: Sebastián Sarmiento, el jefe del Servicio Penitenciario, es so

El gobierno no le encuentra la vuelta a la crisis carcelaria: estalló otro penal

Por UNO

El Gobierno no le encuentra la vuelta a la crisis carcelaria y estalló otro penal a pocas horas de la inexplicable fuga de tres reclusos del presidio de Cacheuta. Esta vez el hervidero fue San Felipe, donde un penitenciario fue atacado con chuzas y más tarde hubo una toma de rehén. 

El director del Sistema Penitenciario, Sebastián Sarmiento, sigue firme en su cargo como un soldado, sostenido por todos los pilares del gobierno. El funcionario salió con vida de la interna del entorno del gobernador Paco Pérez, que se devoró al camarista Horacio Báez antes de asumir la Subsecretaría de Justicia, de la que depende el Servicio Penitenciario.

Sin subsecretario nombrado, la continuidad de Sarmiento fue garantizada por el ministro de Gobierno, Félix González. Ante los signos de agitación intramuros y las sospechas de que una interna de los penitenciarios quiere la cabeza del director, el gobierno lo ratificó el cargo y le encargó la custodia de la investigación administrativa de los hechos que avivaron la crisis carcelaria.

Sarmiento está en el ojo de la tormenta desde fines del año pasado, cuando hubo varias revueltas en el penal de Bolugne Sur Mer, una de ellas comandada desde adentro, y usando celulares para su organización. En el Gobierno reconocen que el funcionario no pasa su mejor momento, pero lo último que quiere Paco Pérez es que Sarmiento se vaya por efecto de acciones directas de los presos.

El mandatario y sus colaboradores en la materia consideran que cambiar al jefe penitenciario en este escenario es darles una señal a los presos de que con acciones revoltosas pueden cambiar al director del Sistema. Y, aunque públicamente ningún funcionario lo admite, Pérez y el ministro González creen que si le sueltan la mano al director del Servicio Penitenciario con el contexto actual los sectores de los guardiacárceles que están descontentos con el jefe lo leerían como un triunfo propio.

Dos rehenes, uno apuñalado, en un nuevo estallido

Cuando la papa de la fuga de Almafuerte aún estaba caliente, este lunes no dio tregua: en un cambio de guardia y luego de un recreo, un grupo de internos tomaron a un penitenciario de rehén en el penal San Felipe. Uno de los presos con una chuza apuñaló al guardia en la cabeza, las piernas y los brazos, según la información oficial brindada por el Ministerio de Gobierno.

Era reciente esa noticia cuando estalló otra bomba en San Felipe: alrededor de las 22 un grupo de internos tomó a un guardiacárcel como rehén para exigir mejoras judiciales.

Los revoltosos no depusieron la actitud hasta que el propio Sarmiento escuchó el reclamo. El funcionario y los internos llegaron a un acuerdo, por lo que los guardias fueron liberados sin sufrir ningún tipo de daños.

Efectos de la fuga de Almafuerte

La posibilidad de que la fuga en Almafuerte del sábado fuera una operación para golpear a Sarmiento causó preocupación en el Gobierno; aunque con el correr de las horas esa hipótesis fue quedando relegada frente a otras que analizan los funcionarios políticos al margen de la investigación judicial que encabeza la fiscal especial Claudia Ríos.

De inmediato, el gobierno pasó a disponibilidad a nueve penitenciarios tras chequear que pudieron ser responsables de la fuga de los tres presos con distintas fuentes, entre las que se cuenta el sistema de grabación de video que por seguridad está instalado en la cárcel de Campo Cacheuta.

Antes de conocer el abanico de pericias que se incorporarán al expediente judicial, en la Casa de Gobierno concluyeron que los penitenciarios o actuaron con negligencia o tuvieron algún interés para que los presos se fugaran.

Especulaciones de una pesada coyuntura

Todos estos hechos podrían hacer especular al más avezado analista de la coyuntura política que el puesto de Sarmiento en el Gobierno peligra. Pero el Ejecutivo entiende que los problemas para el funcionario comenzaron con una serie de políticas que le hicieron ganar el encono de un sector del personal penitenciario.

El director impulsó la educación y las actividades de recreación de los presos desde su cargo y endureció la reacción oficial frente a los abusos de los penitenciarios, entre los antecedentes que sus jefes políticos ven como posibles causantes de odios internos para el funcionario.

En el gobierno admiten que hay un clima hostil desde algunos sectores de los penitenciarios de carrera contra Sarmiento, como consecuencia de una denuncia que éste radicó, hace más de una semana, contra dos agentes que le dieron una golpiza a un interno del penal San Felipe.

Producción periodística: Gabriela Valdés y Javier Polvani