A fines de este año, los certificados de nacido vivo tendrán las huellas dactilares y plantales del recién nacido, que saldrá de la Maternidad con el Documento Nacional de Identidad en mano.

El Gobierno apura un plan para reforzar los controles y evitar el escandaloso tráfico de bebés

Por UNO

Antela posibilidad de que el hospital Lagomaggiore haya sido el blanco de un sistema de tráfico de

bebés, el Gobierno

salió ayer a anunciar que reforzará los controles para mejorar la inscripción de

nacimientos.

Unos de los grandes agujeros negros que podrían haber facilitado el comercio de bebés es la

precariedad del sistema de otorgamiento de los certificados de nacido vivo.

Éste es un documento clave que permite hacer la primera identificación fehaciente de un

nacimiento en el mismo hospital. Sin ese papel, es imposible hacer la inscripción en el Registro

Civil para que el recién nacido tenga su DNI.

Hasta ahora, ese documento es un simple papel que hasta se puede fotocopiar, porque no tiene

numeración correlativa ni ningún tipo de sello de inviolabilidad. Hoy, directamente

un médico o incluso la partera se lo entrega a los padres con la firma y los sellos del

facultativo de guardia y del hospital, según explicó la directora de Minoridad y Familia del

Ministerio de Salud, María Susana Bresca.

A partir de ahí no hay registro que permita seguir la ruta de ese certificado o posibilite

verificar que el certificado entregado a una determinada madre acreditando el nacimiento de su hijo

efectivamente sea recepcionado con los mismos datos en una oficina de Registro Civil.

Éste es un verdadero agujero negro que facilita la posibilidad de que un niño pueda ser

víctima de una apropiación irregular.

Por lo tanto, una de las maneras de impedir que un niño sea inscripto con datos apócrifos es

mejorar el sistema de entrega y seguimiento de los certificados de nacido vivo.

Esto fue lo que anunció el ministro de Gobierno, Mario Adaro, junto con la doctora Bresca y

varias oficiales de Justicia del Registro Civil; María Cristina Baho, inspectora de la

zona Este; Ana María Cónsoli, inspectora de la zona Oeste, y Carmen Flores, vicedirectora

del Registro Civil.

En la conferencia de prensa también estuvo Roxana Romera, la oficial del Registro Civil

ubicado en el hospital Lagomaggiore, quien hizo la denuncia que disparó el conocimiento público del

caso (ver aparte).

"A fines de diciembre –aseguró Adaro– se implementará un sistema de identificación de

certificados de nacido vivo, que van a tener un código de barras y las huellas dactilares y

plantales del bebé. Esto lo convertirá en un documento difícilde adulterar". Además, será el

director del hospital el único encargado de entregar los certificados, que pasarán directamente a

la oficina del Registro Civil y no a través de las manos de los progenitores como se hace hasta

ahora. Esto va a permitir que el niño salga del hospital directamente con el documento. "Será

responsabilidad

del director del hospital, y por lo tanto del Estado, la carga de la inscripción y de la

identidad del niño", expresó Adaro.