El legislador se refirió así a las peleas que ocasionó en la sesión el tratamiento de una sanción para el presidente de la Cámara Baja Jorge Tanús.

El diputado Roberto Blanco dijo: “Esta cámara se convirtió en un cabaret”

Por UNO

El diputado Roberto Blanco (Unidad Popular) arrancó ayer diciendo que la Cámara de Diputados seconvirtió en un cabaret, y no se equivocó. El tratamiento del tema de una sanción para el

presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, que le ofreció piñas a Roberto Infante (UCR),

terminó generando todo tipo de reproches cruzados entre legisladores de distintos bloques.

En lugar de tratar de salvar el entredicho por el que Infante pidió una cuestión de

privilegio al presidente de la cámara, la sesión se transformó en un polvorín. En un momento, el

cobista Andrés Marín propuso, cuando ya la sesión había perdido coherencia: "Hagamos una cuestión

de privilegio de todos contra todos y listo".

Las palabras de Blanco anunciaron lo que venía: "No logro entender qué estamos viviendo. La

imagen que tiene la gente de la Legislatura se está reforzando con esta situación. En nueve meses

no hemos sacado ningún tema importante, y los que hemos tratado han servido para que nos

insultemos. Basta. Todo esto es al reverendo pedo, discúlpenme. Esta cámara se ha convertido en un

cabaret", dijo el legislador, bajo los abucheos y exclamaciones de sorpresa de los legisladores y

la atónita mirada de un grupo de escolares que había ido a la Casa de las Leyes para ver cómo

funciona el trabajo legislativo.

Los chicos tiesos escucharon las expresiones y después se fueron. Pero después el show

siguió. Tomó la palabra el radical Néstor Parés y, en defensa de Infante, recriminó los insultos

proferidos por Tanús. Pero también fue más allá y sugirió que Tanús "tendría que someterse a una

pericia psiquiátrica", por la exaltación de sus palabras.

Y nuevamente las exclamaciones de sus pares recalentaron el animo. "Dejá de joder", le gritó

desde su banca ofuscado el peronista disidente Daniel Cassia.

"Pero si no es nada malo –trató de suavizar Parés–, si yo me tuve que hacer una pericia

psiquiátrica para poder ver a mis hijos".

Parés hasta sugirió que las amenazas tendrían que ser tenidas en cuenta por un fiscal "porque

pueden constituir un delito".

"Señores, estamos intentando apagar un incendio con nafta", dijo Marín, y acto seguido

pidieron un cuarto intermedio con la intención de recobrar la cordura.

Enojado por las horas que insumía la discusión, Cassia se levantó y se fue: "Pónganme el

ausente, no me importa".

Al final, después de cuatro horas de debate y un cuarto intermedio, se sentaron nuevamente en

las bancas y fue el radical Alejandro Molero –el que resultó castigado con una dura sanción por

haber dicho "billetera mata galán"– quien pidió la palabra para solicitar el archivo del expediente

en nombre de su bloque.

Así, el caso quedó en la nada.