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El legislador del PIM contó cómo reconoció diez años después el lugar en donde estuvo detenido en Mendoza y relató detalles de su tremenda experiencia.

El diputado Ricardo Puga revivió su cautiverio al declarar en el juicio por delitos de la dictadura

El diputado provincial Ricardo Puga (PIM) revivió hoy la historia de su detención durante la últimadictadura militar en el segundo juicio que se desarrolla en Mendoza por delitos de lesa humanidad.

"Puga"; el apellido gravado en los muros de una construcción semi abandonada fue la prueba
fundamental que le permitió reconocer el lugar donde permaneció detenido en forma ilegal. Diez años después y de forma totalmente fortuita el diputado se encontró frente a la pareddonde él plantó su nombre con la única ayuda del metal de sus esposas. Este lunes, Puga relató lo vivido con todos los detalles ante la Unidad Fiscal Especial delos Tribunales Federales a cargo de Omar Palermo para sustanciar una causa en la que se investigala utilización de la Colonia Papagayos, ubicada en el Piedemonte de Las Heras, como centro dedetención ilegal durante la época de la dictadura militar. Es el segundo testimonio recibido por la Fiscalía de un detenido que permaneció detenidoilegalmente bajo torturas en el lugar donde funcionaba una escuela albergue. Actualmente funcionaen ese mismo sitio, pero en una construcción posterior, una Colonia de recreación que utilizanalumnos de escuelas públicas para hacer campamentos. La historia del cautiverio Puga fue detenido en la calle Arenales e Italia de Guaymallén el 13 de enero de 1976, lollevaron en un Fiat, luego lo depositaron en un lugar que recién diez años después en 1986 pudoreconocer cuando casualmente visitó la Colonia Papagayos porque su hija cantaba en un coro y dabaun concierto en ese lugar. Cuando entró al lugar -por algún motivo- le pareció familiar, lorecorrió y descubrió en una pared su nombre incrustado sobre la piedra. En el exterior reconoció además un ciruelo que asoció con los días que pasó confinado en eselugar. "Después de una sesión de tortura con la boca reseca unos de mis captores me dio una ciruelaque por supuesto tuve en la boca por más de ocho horas, era lo único con lo que podía aliviar eltormento de la sed. Por eso cuando volví a recorrer el patio de ese lugar reconocí el ciruelo.También reconocí un surtidor de agua antiguo que había en un patio. Cuando volví de todavía estaba,aunque de la construcción en general quedaban apenas algunos restos. "Luego de varios días, no meacuerdo cuántos, en un momento determinado me sacaron para lavarme un poco y había un surtidor depatio antiguo y una pequeña escalera que luego reconocí". En ese lugar fui víctima de tortura, picana y golpes. Me picaneaban mientras tomaban mate.Una vez me llevaron solo a campo traviesa con los ojos vendados, me tropezaba y se burlaban, asífue obligado a hacer un pozo donde se realizó un simulacro de fusilamiento con tiros al aire. Midesesperación hizo que rompiera en llanto", rememoró hoy ante la Fiscalía, 33 años después. Después de permanecer durante cinco o seis días en ese sitio, fue trasladado al D2 dondeestuvo cinco o seis días más. Luego pasó al Penal con una causa federal donde se le imputabaasociación ilícita. Cuando pregunté por qué estaba detenido me decían que era por la muerte deCuello, agente de la Seccional 1ª, en la calle Godoy Cruz, hecho que desconocía absolutamente.Nunca pude ver el expediente, me llevaron al Juzgado Federal de calle Las Heras en un par deoportunidades, con fuerte custodia policial donde los jueces – creo que Carrizo y Miret- me tomarondeclaración e hicieron caso omiso de las existencia de las vejaciones a las que habíamos sidosometidos y que denuncié en esa oportunidad". Puga obtuvo la libertad el 23 o 24 de diciembre de 1976 cuando fue sobreseído del delito quese le imputaba. En una fecha aún no determinada Puga y el primer testigo, "un señor de apellido Miranda" quedeclaró ante la Fiscalía de Palermo, deberán hacer reconocimiento del lugar donde estuvierondetenidos en forma ilegal.

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