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Campos de La Dormida están entre los más perjudicados. La falta de lluvias y la ausencia de pasturas son las responsables de muchas muertes de ganado vacuno. Altos costos para conseguir forraje.

El daño insidioso de la sequía causa estragos en los campos del Este mendocino

Sólo basta mirar los campos para comprender la angustia de los productores. Ese daño insidioso que avanza lentamente está destruyendo todo lo que encuentra a su paso. La sequía, ese implacable efecto de la naturaleza que afecta de diferentes modos a distintos grupos de puesteros del Este mendocino, está ocasionando daños irreparable en puestos de La Dormida.

Los sistemas de riego en algunos sitios no dan abasto cuando escasean las lluvias y la falta de agua está ocasionando la muerte de vacunos.

Los ganaderos han manifestado su preocupación porque las reses están flacas, les hace falta agua y pasto. “Esta situación es difícil y angustiante, las vacas se me mueren por la falta de agua, está todo seco, sólo espero que llegue la lluvia para que al menos los animales que están desnutridos se recuperen”, contó a Diario UNO Nardo Ponce (58), propietario de uno de los puestos de campos más afectados por la sequedad.

Su puesto se ubica en calle Cordón y carril Los Baldes, 23 kilómetros al sur de La Dormida y de allí hacia el oeste unos 5 más aproximadamente. La zona es conocida como El Trucha. Allí, Ponce tiene su puesto desde 1999. “Comencé con unos 30 animales –recuerda– pero lo sufrido este último tiempo, en casi 13 años que llevo en el campo, no tiene explicación”, dice. Los esqueletos en semidescomposición representan una imagen que revelan una cruda realidad. “Estos últimos días las muertes se han acrecentado y cada vez la cosa se pone peor, si no tenemos agua no sé en qué vamos a terminar”, dice angustiado mirando el cielo. La tierra está dura y resquebrajada y la vegetación es escasa y amarillenta.

La encrucijada no sólo atrapa a este puestero que ya ha perdido en tan sólo un mes más de 15 animales de los 130 que tiene actualmente, sino también a otros que no saben cómo hacer para salvar su producción. Las pérdidas complican, además, la merma de hembras para la reproducción, lo que en un futuro hace peligrar la producción de la zona.

En medio de la sequía invernal, los productores esperan la ayuda del Gobierno para paliar la difícil situación por la que atraviesan. “El campo está tan seco que los animales no tienen pastura, a veces se pierden en el monte cuando buscan algo para alimentarse, pero luego aparecen muertos, porque no tienen fuerzas para continuar. Si no tenemos una respuesta urgente va a desaparecer todo”.

Para paliar la sequía el déficit alimentario y los niveles de desnutrición, algunos puesteros compran alimento balanceado. “La bolsa de 30 kilos cuesta $ 42 para que puedan alimentarse 10 animales en sólo un día y el fardo de pasto está a $25, pero tenemos que tener tres para que también se puedan alimentar sólo unas diez vacas”, cuentan.

Pero esto no es lo único que ha padecido este puestero, sino que también ha sido víctima de la inseguridad. “En todos estos años he perdido unos 70 animales que de una manera u otra me han robado y nunca he tenido respuestas”, detalló Ponce. “Las condiciones de trabajo son muy dolorosas y lamentables, y creo que el daño difícilmente se pueda recuperar”, agregó. 

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